Un cambio prepara otro.
Nicolás Maquiavelo (diplomático, filósofo y escritor italiano)
 

El hecho de haberme quedado embarazada está desencadenando varios cambios en mi vida. Unos son grandes, otros pequeños, pero desde luego ya nada es igual.

Mi vida diaria se ha visto alterada debido a ese malestar que me persigue durante todo el día. Empiezan los cambios para el rey de la casa, porque deberá abandonar su cuna antes de que nazca el bebé, para que luego no parezca que el recién llegado le quita el sitio. Comienzan los controles rutinarios en el médico (ecografías, análisis, …). Pero el cambio más grande de todos va a venir en un par de meses: nos mudamos. Sí, sí, una mudanza; lo que me faltaba durante el embarazo.

El caso es que estábamos a la espera de mudarnos al pueblo dónde trabaja mi marido. Esperábamos vender nuestro piso este año (ya lleva un año y medio, y nada de nada con la crisis inmobiliaria) y hacer el cambio antes de tener otro bebé.

Pero claro, el pequeño momento de locura de las vacaciones, que se ha traducido en una nueva vida, lo ha trastocado todo. Así, que nos mudamos ya, sin vender el piso y teniendo que pedir dinero hasta al apuntador. Por suerte, los padres nos han echado una mano para todo esto. Por eso estos días estoy que no paro de calcular gastos e hipotecas, a ver si salen las cuentas.

Pero de vez en cuando hago un parón para mirar esto:

Parece mentira que una cosa tan pequeña haya traído tantos cambios…

El tiempo es un gran maestro, que arregla muchas cosas.
Pierre Corneille (dramaturgo francés)
 

Así pasa el tiempo ahora: lento, muy lento.

El primer embarazo fue para olvidar: naúseas y vómitos (hasta el 7º mes), mareos, dolor de muelas, gripe, cólicos nefríticos (2 piedras de premio), y un largo etcétera de malestares que hacían que los días fuesen interminables. Me arrastraba de la cama, trabajaba media jornada y me pasaba la tarde entre el sofá y la cama. Todo aquello quedó atrás con la llegada del pequeñajo. Además de la gran alegría de tenerlo ya con nosotros, se sumó a que yo me encontraba estupendamente.

Ahora me había acostumbrado a que los días pasasen uno tras otro sin apenas darme cuenta. El estar con mi niño se había convertido en el mejor de los trabajos posibles, y para nada hecho de menos el aguantar al jefe de turno (algunos más cabrones que otros) para poder tener un sueldo a fin de mes.

Todo el mundo me ha dicho que cada embarazo es un mundo, y que seguramente con el segundo no me pasaría lo mismo que con el primero. Yo dudaba mucho de la “sabiduría popular” y no me he equivocado. Han vuelto las nauseas, los mareos, el no tener energías ni para levantarme por las mañanas. Pero claro, ahora tengo un bichito en casa que me hace acabar los días reventada. Así que, por mucho que me emocione ser madre de nuevo, no hago más que contar los días para que esto de la preñez se pase de una vez por todas… es verdad que el tiempo lo arreglará.

Los hijos nos impiden lamentarnos del pasado; son sus mejores frutos.
Anna Quindlen (periodista estadounidense)
 

No lo teníamos planeado. Pero aquí está, y me es muy difícil rechazar a ese hijo que va creciendo en mi interior. Sí, lo habéis leído bien: ¡estoy embarazada!

Eso es lo que inesperadamente ha cambiado mi vida. Un embarazo.

Aunque nuestros planes iniciales eran que el segundo hijo naciese cuando el primero hubiese cumplido los dos años, habíamos decidido esperarnos un poco más. Pero los accidentes ocurren, aunque seas mayor y tengas más experiencia. Y ahora estoy embarazada. Al principio no me lo podía creer; luego pensé en no tenerlo. Pero al final estoy muy ilusionada con este bebé que nacerá a finales de febrero. Lo que antes eran nervios y preocupación, ahora es alegría y emoción.

Todavía me parece mentira, pero el año que viene vamos a ser cuatro en casa. Queda por delante un largo embarazo, y después una lucha para que el recién llegado (él o ella, que todavía no se sabe) no desplace al que ahora es el rey de la casa. Pero estoy feliz, porque tengo todo lo que quiero, incluyendo un marido estupendo, un hijo maravilloso y la esperanza de un futuro mejor.

Aprender sin pensar es inútil; pensar sin aprender, peligroso.
Confucio (filósofo chino)
 

Llevo semanas sin decir nada. Y no ha sido por falta de cosas que decir. Simplemente necesitaba reflexionar sobre algunos hechos acontecidos recientemente. Mi vida a vuelto a cambiar (ya os contaré por qué) un poco inesperadamente. Y cuando esto pasa hay que hacer un alto en el camino y pararse a pensar.

Me asustan los cambios, sobretodo cuando aparecen sin avisar. Me gusta tener planificada mi vida (a veces hasta un punto exasperante) y procuro que no aparezcan grandes sobresaltos. Pero hay cambios inevitables, y otros que si son evitables, pero que ahí están. En fin, que de verdad ya os contaré de qué va esto. Ahora mismo sólo estoy pensando en que mañana, dos de julio, es mi cumpleaños, y que tengo ganas de celebrarlo.

He estado alejada de mi blog (aunque ya he visto que no se me ha echado mucho de menos) y en general de internet. Pero ya he vuelto, esperando haber aprendido algo.

Cuando hables procura que tus palabras sean mejores que el silencio.
Proverbio hindú

Cuando estábamos planeando las vacaciones, y una vez escogido el destino, llegó el turno de buscar alojamiento. Normalmente es mi marido quien se encarga de estas cosas, pero anda muy liado últimamente, así que me puse manos a la obra.

El tema tiene cierta importancia cuando viajas con un niño pequeño, porque los adultos nos apañamos si tenemos que hacerlo, pero con el pequeñajo no es lo mismo. Así que decidí buscar en mi sitio de confianza: en Internet. Y después de ver varios hoteles en la Val d´Aran, y también de darle muchas vueltas, hice una reserva en el Hotel Aran de Vielha.

Lo que me hizo decidirme, además de los servicios que ofrecían y el buen precio, es que leí varios comentarios de gente que se había alojado allí. Y aunque había alguna crítica constructiva, la opinión general es que estaba muy bien.

¡Qué gran elección! Es un hotel sencillo, de dos estrellas, situado en pleno centro de Vielha, con una decoración muy peculiar. Tienen un trato excelente, desde los recepcionistas hasta el servicio de limpieza. La habitación impecable, muy amplia, y nos proporcionaron cuna para el niño. En el restaurante se come de fábula; la comida es casera, abundante y son muy amables. Y la zona de spa, aunque modesta, cumple de sobra las expectativas… ¡qué bien se estaba en la piscina! La única pega que encontramos es el colchón, al que le haría falta un cambio (pero claro, en ningún sitio como en casa).

En fin, que las vacaciones han sido geniales, y el hotel ha contribuido en gran parte a ello. Desde aquí les quisiera dar las gracias por ello, y recomendarlo a quien tenga pensado pasar unos días por allí. Por supuesto, si volvemos a la Val d´Aran, repetiremos.

Aquí os dejo el enlace con su web y alguna foto:

http://www.hotelaran.net/

 

                   

Lo mejor de los viajes es lo de antes y lo de después.
Maurice Maeterlinck (dramaturgo y ensayista belga)
 

Sí, ya he vuelto… Las vacaciones siempre parecen cortas, aunque me ha dado tiempo de hacer muchas cosas (ya os contaré). De momento vuelvo con las pilas cargadas, que lo necesitaba.

Desde luego, para mí, lo mejor de las vacaciones no está ni antes ni después; lo mejor es disfrutar de ellas mientras duren.

Se tiende a poner palabras allí donde faltan las ideas.
Johann W. Goethe (poeta, novelista y dramaturgo alemán)
 

Hace mucho ya de mi último post, una alegoría de las madres. En este tiempo he estado un poco ausente, en el sentido más literal de la palabra. Tuve que irme a pasar un fin de semana largo a casa de mis suegros, y luego he tenido a los suegros de visita en la mía… No voy a hacer ningún comentario al respecto por si a mi costilla se le ocurre la genial idea de pasarse por aquí, cuando en realidad nunca lo hace aunque se lo pida; y creedme cuando os digo que necesitaría desahogarme un poco.

Y como tampoco tenía una idea genial para escribir algo, he preferido callarme. Odio a la gente que habla y habla sin parar sin tener nada que decir. El silencio debería ser un derecho.

No quiero ponerme en plan dictador. Ahora mismo sólo pienso ya en mis vacaciones. El lunes me voy con mi marido y mi chiquitín a pasar una semana explorando (lo que nos permita la lluvia) los Pirineos catalanes y, si se dejan, también los franceses. Y es que este año a mi ”amorsito” le han adjudicado las vacaciones en pleno mes de mayo… Por lo menos huiremos de las grandes aglomeraciones y de los precios abusivos, que no es moco de pavo.

Aunque poco morena me voy a poner, seguro que vuelvo con las ideas renovadas.

El corazón tiene razones que la razón ignora.
Blaise Pascal (matemático y filósofo francés)
 

Últimamente, cuando hablo con los amigos, no puedo evitarlo: siempre me estoy quejando de todos los inconvenientes de tener un hijo y no trabajar fuera de casa. Y lo hago por una simple razón: me sirve de terapia. Es una forma de exteriorizar los malos momentos, de echarlo todo fuera y coger nuevas energías.

Creo que da la sensación de que estoy muy agobiada con mi nueva vida, cuando en realidad no es así. Estoy encantada con esto de ser mamá, y la verdad que es una experiencia que recomendaría a todas las mujeres que en algún momento han pensado en tener un hijo y no se han decidido.

Así que os voy a dar 5 razones por las que tener un hijo (aunque en realidad hay muchas más):

 1.- Porque se te olvidan todos los problemas cuando te sonríe.

 2.- Porque te vuelves menos egoísta.

 3.- Porque ya nunca te sientes sola.

 4.- Porque te llena el corazón de alegría.

 5.- Porque cada día te descubre algo nuevo.

Tener un hijo tiene algunos inconvenientes, pero la experiencia es maravillosa. Merece la pena probarlo; os lo digo de corazón.