La actividad es lo que hace feliz al hombre.
Johann Wolfgang Goethe (poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán)

El año nuevo ya ha gastado dos semanas, y todo ha vuelto a la normalidad. Nos hemos puesto las pilas y hemos comenzado a buen ritmo. Los niños han vuelto al cole y mi marido a su trabajo. Y yo a lo mío: venga a limpiar, a cocinar, a hacer la compra… ¡y a recoger las cosas de navidad!

Por si fuera poco mi niña ha empezado a quejarse del colegio. Sí quiere ir, pero una vez en la clase no quiere que yo me vaya… y cada mañana cuando la dejo es un suplicio. Y por la tarde volvemos a repetir. ¡Y luego sale tan feliz cuando la voy a recoger! Lo estoy pasando mal, porque además ha vuelto a hacerse pipi encima. Es algo que hace con alevosía y premeditación, lo cual parece increíble en una niña de dos (casi tres) años. Pero sí, es así. A media tarde, o por la noche, sin venir a cuento, tiene una gran fuga de pipi. Digamos que se lo hace a medias (porque luego la sientas en el inodoro y acaba de hacerlo), y sé que es una manera de llamar la atención. Pero me estoy volviendo loca…

Además, esta semana otra mamá me ha convencido para que llevemos los niños a baloncesto. Con lo cual me he pasado dos tardes fuera de casa, en un pabellón, con la pequeña dándome el disgusto del pipi. Y también hemos tenido un cumpleaños en una ludoteca, y la niña ha vuelto a mojarse los pantalones… menos mal que aquí sí que iba preparada y ya llevaba ropa extra por si acaso.

Ha sido una semana dura, de no parar ni el fin de semana. Y mañana otra vez es lunes… a ver cómo va.

No pretendas que las cosas ocurran como tu quieres. Desea, más bien, que se produzcan tal como se producen, y serás feliz.
Epícteto de Frigia (filósofo griego)

Recogiendo adornos y descansando de las fiestas es lo que hace la mayoría de mortales cuando llega el día 7 de enero. O eso, o ir a las rebajas. Pero a mí me toca preparar la comida para la reunión familiar de mañana. Y es que, como ya comenté el año pasado, en esta casa las fiestas no se acaban hasta que celebramos el cumpleaños de mi marido.

En resumen, han sido unas buenas vacaciones. Mi marido ha podido cogerse unos días y hemos disfrutado de ellas. Los niños han recibido un montón de regalos, hemos comido mucho y el fin de año fue espectacular, ¿qué más se puede pedir? Aunque realmente me gusta mucho la Navidad, todos los años acabo muy cansada de la familia, las comidas y el follón navideño. Pero este año se me han hecho cortísimos estos días. Y aunque estoy cansada físicamente porque no hemos parado, no me puedo creer que el lunes vuelva todo a la normalidad. ¡Qué rápido que han pasado las vacaciones!

Una vez al año es lícito hacer locuras.
San Agustín (padre de la iglesia latina)

Ha comenzado el último día del año. Pero esta vez no sé si tendré tiempo para repasar y valorar qué tal ha ido. ¡Estoy muy estresada!.

Ahora os cuento por qué. Ya he dicho varias veces que la familia de mi marido es bastante grande, y está muy unida. El fin de año lo celebran todos juntos desde hace tiempo, pero es que cada vez somos más. Además de los pequeñajos que se van sumando, también aparecen novietes y novietas de esos primos que ya no son niños. El año pasado se celebró en casa de una de las tías de mi marido, pero dijo – y con razón – que sería la última. La casa es grande, pero para cuarenta personas se queda estrecha. Eso, y que siempre hay alguien que no parece comprender dónde están los límites. Así que este año nos vamos a una casa de colonias. Nos vamos mañana por la mañana y no volveremos hasta el domingo por la noche.

Somos 46 personas (faltan muy poquitos a la fiesta) y mi marido se ha encargado de organizar el asunto. Y yo también, está claro. Entre preparar las cosas, hacer las compras (¡para 40!) y tener a punto la música llevamos dos días que no paramos. Menos mal que los abuelos de una y otra parte han echado una mano con los niños.

Sé que este año ha sido bueno. Con sus momentos bajos, pero bueno. Y espero que el nuevo año siga dándome muchas satisfacciones. Así que me despido de todos vosotros deseándo que dejéis atrás las penas y comencéis el 2012 con una gran sonrisa. ¡Un brindis a vuestra salud!

Vida sin fiestas es como largo camino sin posadas.
Demócrito de Abdera (filósofo griego)

Desde que surgió ElfYourself, de la mano de JibJab, cada año no he podido resistirme a hacer el susodicho vídeo. ¡Es que me gusta mucho! Pero este año quería cambiar, así que os dejo con este otro vídeo para que os saque una sonrisilla:

Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año.
Charles Dickens (escritor británico)

No sé si os habéis enterado pero, ¡ya llega la Navidad! Cómo cada año a estas alturas, ya estoy un poco estresada con los preparativos, aunque debo decir que ya sólo me faltan un par de detalles para la gran cena de Nochebuena. Ya están comprados los regalos para todos (y envueltos) y el cochinillo en la nevera. No sé si es que me hago mayor, pero esta vez no lo he dejado casi todo para última hora.

Los niños han ido hoy a su último día de colegio en este año, y ya duermen pensando que están de vacaciones. Hoy he disfrutado mucho viendo a mi niño cantar el villancico junto a su clase, y escuchando a mi niña cómo ha cagado el Tió en la guardería. La lotería, como siempre, ha pasado de largo, pero en realidad no me importa porque sé que soy muy afortunada en esta vida.

Ahora sólo me queda desearos lo mejor para estas fiestas y que comencéis el 2012 llenos de ilusión. ¡Un besote muy gordo!

  Visitando a la bisabuela                                           En el Camp Nou

Haciendo manualidades

Haciendo magdalenas    

La vida interior necesita una casa confortable y una buena cocina.
David Herbert Lawrence (escritor inglés)

Sí, ya ha comenzado la cuenta atrás. ¡Y es que quedan menos de dos semanas para Navidad! Así que hay que espabilarse.

El puente nos ha servido para coger fuerzas. Mi marido tenía fiesta (porque así le coincidía el turno) los días 7, 8, 9 y 10… ya ni me acordaba cuándo fue la última vez que tuvo días libres en esas fechas. Y los niños tenían puente en el cole el día 9. Mis suegros se los han secuestrado -con nuestro beneplácito – un par de días y así hemos podido hacer alguna cosilla extra como irnos de tapeo, salir al cine, o quedarnos en la cama por la mañana a deshoras. Y cuando los niños han vuelto hemos aprovechado para hacer manualidades, ya que en la guardería decoran los pasillos con cosas hechas en casa.

El lunes fue un día importante en la vida de mi pequeñajo, que ya no lo es tanto. ¡Se fue de excursión! Era la primera excursión de un día entero, y en autocar. Se fue muy contento; iban a ver delfines y otros animales marinos, y cuando volvió estaba agotado. Todo el día trotando, más 90 km. de ida más otros tantos de vuelta en el autocar. Se lo pasaron muy bien, viendo delfines y pinguinos, y también loros en Marineland. ¡Toda una aventura!

Y hoy, cómo mis padres no estaban y mi marido tenía turno de tarde, y yo tenía unas ganas locas de hacer alguna receta nueva, hemos estado en la cocina haciendo magdalenas. ¡Y han salido buenísimas! Claro que el mérito no es mío, sino de una cocinera sensacional que tiene un blog imprescindible para mí.

Y aquí me tenéis, redactando este post pasada ya la medianoche, maldiciendo el dolor de espalda, y pensando en toooodaas las cosas que tengo por hacer. Porque si ya es poco follón la vida diaria, además de organizar la Nochebuena en casa con los regalos incluidos (y no nos olvidemos de las postales), este sábado vuelvo a reunir a las biólogas en casa (ver aquí). El régimen ahora sí que se ha quedado aparcado hasta después de fiestas, aunque me cuido más que antes de los excesos, pero la cocina me llama, y es que en estas fechas yo ya no paro.

Abandonar puede tener justificación; abandonarse, no la tiene jamás.
Ralph Waldo Emerson (escritor, poeta y filósofo estadounidense)

Abandonado, pero muy abandonado que tengo el blog. Pero es que no le cojo el punto a esto de estar sin mi portátil. Todos los intentos por resucitarlo han sido en vano, así que ahora toca resignarse.

Cada noche, cuando mi marido y yo nos sentamos en el sofá a ver la serie de turno, cogía el portátil. A veces navegaba por internet. Otras me dedicaba a hacer cosas personales: copias de seguridad, álbumes de fotos, recetas, etc. Todo esto se queda atrás, porque aunque puedo seguir navegando por internet con el iPAD, la verdad es que no me resulta tan cómodo como antes. Sin contar que ya no puedo acceder a mis archivos. Por las mañanas, mientras desayuno, me pongo en el ordenardor que tenemos en el estudio. Son 15 o 20 minutos, cada día, pero lo de los posts lo voy postponiendo una y otra vez. La verdad es que he abandonado un poco la vida virtual, y no sólo el blog, sino también Facebook, Twitter, … Antes, como tenía el portátil siempre a mano, pues mientras hacía las tareas domésticas, iba parándome a echar un vistazo. Pero ahora ya no está mi portátil… Eso sí, tengo tiempo para otras cosas, como para el ganchillo y el punto (a este paso voy a tener una bufanda para cada día de invierno) que han llenado el hueco de las noches.

Por lo demás, la vida sigue su ritmo. Los niños siguen cogiendo resfriados, y la mamá les sigue, la dieta va adelante y ya son 7 kilos (aunque empiezan a existir demasiados momentos de flaqueza, para que nos vamos a engañar), hemos empezado las compras navideñas, y poca cosa más.

Y yo, mientras me recupero del último virus, espero enmendarme y que este abandono no se alargue más.

Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos.
Confucio (filósofo chino)

Tenía un post preparado para el jueves pasado. Pero cosas de la vida, hasta hoy no he podido ponerme con el blog, así que se ha quedado un poco atrasado ya. En él explicaba que, de momento, la dieta sigue adelante, que había perdido entre 4 y 5 kilos (no lo sé exacto porque cuando empecé no tenía báscula) y que seguíamos en ello, tanto mi marido como yo.

Pero hoy, una semana después, sólo puedo pensar en una cosa: mi portátil. Nos lo regalaron mis padres (más a mi marido que a mí) hace ya casi 4 años. Mi marido lo necesitaba en aquel momento para unos asuntos de trabajo y nos fue muy bien. Con el tiempo, y porque él ya no lo necesitaba, me fui apropiando del portátil y dejándolo para mis usos personales. El año pasado mi marido me regaló un iPAD con la intención de desligarme del portátil, pero no lo consiguió. En aquel entonces ya tenía problemas para cargar la batería, pero se solucionó con un cargador nuevo. Hace unos meses mi marido le puso un disco duro nuevo, y cambió el sistema operativo, después de insistir varias veces ya que me estaba dando problemas. Y el mes pasado le cambié la batería porque ya no duraba nada.

Parches, y más parches, porque ahora mismo las cosas no están como para tirar cohetes, así que no vamos a hablar de comprar un portátil nuevo (y menos después de que este año conseguí por fin mi ansiada réflex). Pero la semana pasada el portátil dijo basta. No sabemos muy bien dónde falla, pero el caso es que no hay manera de que haga conexión ni para cargar la batería, ni para mantenerlo encendido. Así que llevo una semana sin portátil, intentando buscar una solución, y parcheando con el iPAD, pero el tema Twitter, Facebook y blogs lo tengo algo abandonado. ¡Y yo que pensaba que mi vicio era internet! Cómo echo de menos a mi portátil…

Haz click aquí para subscribirte y recibir notificaciones en tu email.

Categorías

 

enero 2012
L M X J V S D
« dic    
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.