You are currently browsing the category archive for the 'Tiempo' category.
Pues sí, ausente del mundo virtual. Pero ya instalada en mi nueva casa. Cuando por fin me pongan internet ya os contaré cómo va esta odisea.
Mil besos y felices fiestas.
El tiempo es un gran maestro, que arregla muchas cosas.
Pierre Corneille (dramaturgo francés)
Así pasa el tiempo ahora: lento, muy lento.
El primer embarazo fue para olvidar: naúseas y vómitos (hasta el 7º mes), mareos, dolor de muelas, gripe, cólicos nefríticos (2 piedras de premio), y un largo etcétera de malestares que hacían que los días fuesen interminables. Me arrastraba de la cama, trabajaba media jornada y me pasaba la tarde entre el sofá y la cama. Todo aquello quedó atrás con la llegada del pequeñajo. Además de la gran alegría de tenerlo ya con nosotros, se sumó a que yo me encontraba estupendamente.
Ahora me había acostumbrado a que los días pasasen uno tras otro sin apenas darme cuenta. El estar con mi niño se había convertido en el mejor de los trabajos posibles, y para nada hecho de menos el aguantar al jefe de turno (algunos más cabrones que otros) para poder tener un sueldo a fin de mes.
Todo el mundo me ha dicho que cada embarazo es un mundo, y que seguramente con el segundo no me pasaría lo mismo que con el primero. Yo dudaba mucho de la “sabiduría popular” y no me he equivocado. Han vuelto las nauseas, los mareos, el no tener energías ni para levantarme por las mañanas. Pero claro, ahora tengo un bichito en casa que me hace acabar los días reventada. Así que, por mucho que me emocione ser madre de nuevo, no hago más que contar los días para que esto de la preñez se pase de una vez por todas… es verdad que el tiempo lo arreglará.
Nunca pienso en el futuro. Llega enseguida.
Albert Einstein (físico alemán)
¡Dios mío! Llevo una semana intentando encontrar un momento para escribir una entrada en mi blog y es ahora que acabo de encontrarlo.
Acabo de escribir una frase y ya lo tengo que dejar… ¡Mi hijo se ha despertado y tengo que darle de comer!
En fin, ya estoy aquí (media hora después). Se acabó el agosto, y con ello las vacaciones de mucha (muchísima) gente. Vuelve la rutina… O no, porque también hay gente con nuevos proyectos: se empieza un nuevo trabajo, un nuevo curso de idiomas, la universidad, o que sé yo. Yo este año no he tenido unas auténticas vacaciones. O sea, que septiembre no va a ser muy diferente de agosto, lo mismo que ahora no hay diferencias entre un viernes y un sábado. Con un niño pequeño en casa todos los días se parecen… Que conste que no me estoy quejando, porque la rutina de mi vida se ve compensada con las sonrisas que me ofrece mi hijo. Y es que mi proyecto empezó hace más de un año, quedándome embarazada. Se llama Eric, y él sí que es el futuro.
Aunque ahora mismo no tengo tiempo para pensar en el futuro. Sólo está el presente.
Nadie necesita tanto unas vacaciones como la persona que acaba de tenerlas.
Anónimo
Me voy de vacaciones. Aunque realmente a irse seis días al apartamento de los suegros en Salou (con los suegros incluidos) no sé si se le puede llamar vacaciones…
Además, esto de viajar con bebés es un desastre. Tienes que coger toda su ropa, pañales, toallitas, medicamentos, sus juguetes, el gimnasio, el cochecito… Y eso que allí tenemos una cuna (de viaje) que nos regalaron. Es una odisea, te vas para dos días y llevas el maletero cómo si te mudases definitivamente.
En fin, que el jueves estaré de vuelta. Y creo que necesitaré unos días para recuperarme.
Cuando queda tiempo para aburrirse, yo procuro aburrirme, porque el aburrimiento es una forma de descanso.
Juan Luis Cebrián (periodista y escritor español)
No hace mucho, yo tenía mucho tiempo libre. Y cuando tienes mucho tiempo libre, tiendes a malgastarlo. Ahora no tengo tiempo libre. La tarea de mamá ocupa las 24 horas del día, 7 días a la semana. Y añoro esa sensación de aburrimiento…
Este blog tiene la intención de ser una ventanita al mundo, una forma de escaparme un rato de mi rutina; con suerte lo lograré una o dos veces por semana. Aunque no lo he creado para hablar de mi niño, es inevitable que siempre esté presente en estos posts, porque es el centro de mi existencia. Y no lo digo por la implicación emocional, sino por lo complicado que es hacer algo sin que él esté presente. Tengo que decir que no estoy agobiada con mi nueva situación de madre y esposa, cuidando de la casa y de mi niño. Es simplemente que, aunque haya tenido un hijo, sigo teniendo inquietudes.
Mi vida parece que se ha detenido en relación al mundo exterior. No hay tiempo para salir a cenar con los amigos (los buenos siguen viniendo a vernos), ni para ir de compras, ni para ver con tranquilidad una película, y ya no digamos para conseguir leer un libro. Pero mis neuronas siguen aquí. Y están vivitas y coleando. Necesitan algo de estímulo y por eso he creado mi blog. A ver si escribiendo un poco consigo que no se atrofien.
Ya se ha acabado mi tiempo por hoy. Mi vida me reclama… pero volveré.

Han emitido pseudópodos: