Nunca pienso en el futuro. Llega enseguida.
Albert Einstein (físico alemán)

¡Dios mío! Llevo una semana intentando encontrar un momento para escribir una entrada en mi blog y es ahora que acabo de encontrarlo.

Acabo de escribir una frase y ya lo tengo que dejar… ¡Mi hijo se ha despertado y tengo que darle de comer!

En fin, ya estoy aquí (media hora después). Se acabó el agosto, y con ello las vacaciones de mucha (muchísima) gente. Vuelve la rutina… O no, porque también hay gente con nuevos proyectos: se empieza un nuevo trabajo, un nuevo curso de idiomas, la universidad, o que sé yo. Yo este año no he tenido unas auténticas vacaciones. O sea, que septiembre no va a ser muy diferente de agosto, lo mismo que ahora no hay diferencias entre un viernes y un sábado. Con un niño pequeño en casa todos los días se parecen… Que conste que no me estoy quejando, porque la rutina de mi vida se ve compensada con las sonrisas que me ofrece mi hijo. Y es que mi proyecto empezó hace más de un año, quedándome embarazada. Se llama Eric, y él sí que es el futuro.

Aunque ahora mismo no tengo tiempo para pensar en el futuro. Sólo está el presente.

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