El hombre afortunado tiene pan y amigos.
Proverbio asiático

El pasado domingo 30 de marzo celebramos con ilusión que mi niño cumplía un añito. Es emocionante para una madre ver que su pequeño trocito de carne ya tiene un año. Fue el momento para reunir a los abuelos y celebrarlo en familia. Pero claro, hay más familia, y el miércoles organicé una pequeña merienda en casa para la familia “menos” cercana. Y todavía quedaban los amigos, los que son los tíos postizos del niño; a estos los invitamos a comer el domingo.

Así que llevo toda la semana a régimen. Si, si, a régimen. Un régimen hipercalórico, claro está, a base de tartas de fruta y de pastas de chocolate. ¡Lo que me faltaba en estos momentos!

Pero no me quejo. Estamos rodeados de gente que nos quiere, y a la que queremos, y eso es una gran suerte en este mundo. Algunas de esas personas leerán este blog, y desde aquí les doy las gracias, porque son de esa gente que no sólo están en los buenos momentos.

Vosotros ya me entendéis.  

Anuncios