Un cambio prepara otro.
Nicolás Maquiavelo (diplomático, filósofo y escritor italiano)
 

El hecho de haberme quedado embarazada está desencadenando varios cambios en mi vida. Unos son grandes, otros pequeños, pero desde luego ya nada es igual.

Mi vida diaria se ha visto alterada debido a ese malestar que me persigue durante todo el día. Empiezan los cambios para el rey de la casa, porque deberá abandonar su cuna antes de que nazca el bebé, para que luego no parezca que el recién llegado le quita el sitio. Comienzan los controles rutinarios en el médico (ecografías, análisis, …). Pero el cambio más grande de todos va a venir en un par de meses: nos mudamos. Sí, sí, una mudanza; lo que me faltaba durante el embarazo.

El caso es que estábamos a la espera de mudarnos al pueblo dónde trabaja mi marido. Esperábamos vender nuestro piso este año (ya lleva un año y medio, y nada de nada con la crisis inmobiliaria) y hacer el cambio antes de tener otro bebé.

Pero claro, el pequeño momento de locura de las vacaciones, que se ha traducido en una nueva vida, lo ha trastocado todo. Así, que nos mudamos ya, sin vender el piso y teniendo que pedir dinero hasta al apuntador. Por suerte, los padres nos han echado una mano para todo esto. Por eso estos días estoy que no paro de calcular gastos e hipotecas, a ver si salen las cuentas.

Pero de vez en cuando hago un parón para mirar esto:

Parece mentira que una cosa tan pequeña haya traído tantos cambios…

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