No te aflijas por lo que hayas perdido, no intentes poseer lo que no puedes conseguir, no creas cosas imposibles.
Gaston Paris (filólogo y lingüista francés)
 

Hace mucho, muchísimo, de mi último post. Esta vez, lo que me ha mantenido alejada de mi blog no han sido los malestares del embarazo (que continúan a pesar de haber superado los 3 primeros meses), ni la pereza. Ha habido una causa mayor: mi ordenador ha muerto.

Así, de un día para otro, y sin avisar. ¡Qué putada! Se murió, quedándose en sus entrañas un millón de datos. Por suerte, en casa tenemos la costumbre de ir haciendo copias de seguridad; y por desgracia, la última había sido hace unos meses. Traducción: un montón de cosas importantes perdidas, entre otras las fotos de mi abuela (prestadas por mis tíos) que había escaneado con mucho mimo.

No sé si era por la pérdida, o por las hormonas, o por las dos cosas; el caso es que me puse a llorar desconsoladamente, y no podía parar. Así que mi marido me prometió que intentaría recuperar todos los datos (después de haber formateado el disco duro), cosa que me pareció imposible.

Y ocurrió el milagro: mi ordenador ha resucitado. Y el pobre de mi marido, después de horas y horas luchando contra la máquina, ha logrado recuperar la mayoría de mis cosillas. Claro, algunas cosas se han perdido, pero las fotos de mi abuela se han salvado.

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