No podemos evitar las pasiones, pero sí vencerlas.
Lucio Anneo Séneca (filósofo romano)
 

Acabo de recuperar la conexión a la red. Desde el martes por la tarde había problemas con mi línea de ADSL, y la compañía que me suministra internet se ha dignado por fin a solucionarlo. Así que me he pasado dos días y medio aislada… del mundo cibernético, claro está.

Es curioso, pero me faltaba algo. Y es que tener internet en casa es un lujo (la más cara de Europa, y la más lenta…) pero para mí se ha convertido en algo imprescindible. Ya lo digo en el título de este post: es casi una adicción. Es mi vía de escape: un rato para mirar las noticias, para cotillear en mis blogs preferidos o para mirar el correo. En realidad suele ser entre 30 y 45 minutos, ya hacia la medianoche, cuando mi marido me deja el ordenador y el niño ya duerme. Pero es una costumbre, como la de sentarse en el sofá a ver tu serie favorita, y lo he echado mucho de menos.

Además, con esto del próximo cambio de domicilio (este lunes hemos firmado la escritura y la nueva hipoteca, y esperamos que en dos semanas nos den las llaves), mi marido aprovechó la llamada por el fallo para intentar dar de baja la línea. Por supuesto, todo han sido impedimentos: que si facturan el día 24 y ya nos tienen que cobrar el siguiente mes (qué casualidad), que si por teléfono no lo pueden hacer efectivo (mentira, después de insistir hacen los trámites), etc. Y hoy llega un correo en que nos hacen la siguiente oferta: si descartamos darnos de baja, los siguientes 6 meses nos facturan con un 50% de descuento. ¿Por qué no hacen estas ofertas para fomentar la fidelidad de los clientes antes de que te quieras ir de la compañía?

En fin, que ha vuelto internet a mi vida, pero por un breve espacio de tiempo, ya que con el cambio de domicilio estaré un par de meses sin ella. ¿Me tocará pasar por una desintoxicación?

Anuncios