La paciencia tiene más poder que la fuerza.
Plutarco (historiador y ensayista griego)
 

Sí, aquí estoy… ¡y todavía sigo viva!

Apenas tengo tiempo para escribir unas frases en el blog, por eso me dedico a poner fotografías de mis hijos; por eso y porque quiero que todo el mundo vea lo guapos que son (a una servidora se le sigue cayendo la baba con sus niños). Pero ya tocaba dejar constancia de que sigo aquí y, aunque estoy muy cansada, también estoy muy feliz.

Mi vida ahora es bastante aburrida, pues no paro de ejercer de mamá a tiempo completo; y si queda algo de tiempo libre, pues está el pisito para sacarle brillo. Me toca dar el pecho a la pequeñaja, hacer la comida del niño (y la de los mayores), cambiar pañales (a los dos, que el niño todavía sigue con ellos), poner muchas lavadoras con prendas diminutas, bañarlos, y un largo etc. Menos mal que mi marido se porta bien y me va ayudando con la casa. Y también tengo a mis padres al lado que se llevan casi todas las tardes al niño para dar un paseo y me lo regresan cenado y duchado la mayoría de veces.

Aún así, hay momentos en los que me siento desbordada. Sobretodo cuando a los dos les da por ponerse a llorar en el mismo momento… Y es que se me hace cuesta arriba eso de empezar de cero otra vez. Paciencia, me digo a mi misma, paciencia.

No todo es agobio. Hace un par de semanas celebramos el 2º cumpleaños del niño, con su fiesta y todo, y lo pasamos muy bien viendo cómo soplaba las velas del pastel y como se volvía loco con los regalos. Y mi niña, aunque es una llorona, ya empieza a sonreir, y yo me quedo embobada mirándola.

Desde luego, aunque tenga que estar todo el día pendiente de ellos, son lo mejor que me ha pasado en la vida.

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