Vivir en la Tierra es caro, pero ello incluye un viaje alrededor del sol cada año.
Anónimo

Estamos en el último día del año. Y yo suelo ponerme melancólica…

Ha sido un gran año, con muchas cosas positivas y pocas negativas. No me puedo quejar y no lo voy a hacer. La verdad es que llevo encadenando unos años muy buenos, y temo lo que vendrá, porque pienso que tengo mucha suerte. En el 2007 nació Eric, mi precioso niño, que cambió mi vida. En el 2008 un inesperado embarazo hizo que cambiáramos de casa y de pueblo, otro gran cambio. Y en el 2009, mientras nos adaptábamos a nuestra nueva casa, nació Judith, mi querida niña. Todos han sido grandes cambios, y todos a mejor. Y llega el último día de este 2009, y vuelve la melancolía. Que no es tristeza, sólo un poco de incertidumbre de no saber lo que deparará el 2010.

Se están cumpliendo muchos de mis deseos y, aunque tengo que reconocer que no es la vida que había soñado años atrás, soy feliz. Y de eso se trata, de ser felices. A veces nos perdemos entre nuestros sueños, otras veces nos perdemos entre cosas materiales, pero lo que buscamos todos es la felicidad. Por eso desde aquí quiero desearos a todos que seáis muy felices en el 2010. ¡Nos vemos el año que viene!

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