Si no quieres ser desgraciado trata a las catástrofes como a molestias, pero de ninguna manera a las molestias como a catástrofes.
André Maurois (novelista y ensayista francés)

Ya hace una semana que nos levantamos con la noticia de un gran terremoto que había asolado Haití. el 2010 no ha comenzado nada bien en aquella parte del mundo. Transcurridos varios días los telediarios siguen abriendo las noticias con la desolada situación en la que han quedado los haitianos. A muchos quilómetros de aquí, la gente se ha quedado sin casa, sin familia, sin comida… Parece mentira lo destructora que puede ser la naturaleza. Podrían haber más de 200.000 muertos. Pero lo peor queda para los que han sobrevivido.

Ahora todo el mundo se ha volcado con la desgracia. Cuando pasa algo así solemos ver lo mejor de los seres humanos: la solidaridad. Todos ayudan, tanto los que están allí como los que estamos aquí, tanto a nivel particular, como a nivel de organizaciones y de gobierno. Y eso está muy bien. El problema llega cuando deja de ser noticia. Haití es el país más pobre de todo el continente americano y una de los más desfavorecidas del mundo; el terremoto agrava mucho la situación. ¿Nos acordaremos de ellos dentro de uno o dos meses? ¿Se acuerda alquién del tsunami que asoló el sudeste asiático en diciembre de 2004? Los habitantes de los países afectados se siguen acordando porque, cinco años después, todavía viven las consecuencias.

Desgraciadamente, las desigualdades siguen en este mundo de locos… Toda la ayuda es poca, para Haití o para otras partes del mundo en las que sigue existiendo el hambre y la miseria. Seamos humanos y colaboremos en lo que podamos. Porque, afortunadamente, vemos estas desgracias en nuestra televisión, sentados cómodamente en nuestro sofá, quejándonos de las pequeñas molestias del día.

Anuncios