Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.
Proverbio chino

Pues tiene mucho de cierto esta frase, por lo menos para mí. Todos los días me propongo cosas, entre ellas escribir en el blog, pero muchas de las cosas que me propongo se acumulan para el día siguiente. Y así van pasando los días, y crece la lista de propósitos, a la vez que mi fustración. Me digo que cambiaré, que tengo que ponerme las pilas, pero pasan los días, las semanas y los meses y sigo igual… ¡Que no tengo remedio!

El asunto es que se me ocurren últimamente un montón de ideas para escribir en el blog, pero no me pongo a ello. Quizás es que, cuando por fin cojo el ordenador, estoy bastante cansada y me dedico a chorradas como el Facebook y sus jueguecitos; o quizás es que a mi marido no le gusta ver la tele mientras aporreo las teclas. Siempre hay algo…

Y hacía mucho tiempo que mi niño no se ponía malo; después del invierno pasado, que encadenó un resfriado tras otro (con sus complicaciones y todo), esta temporada nos está dejando más tranquilos. Pero el lunes pasado, cuando lo voy a buscar a la ludoteca, me dicen que hay niños con varicela. Mi niño no tenía aparentemente nada, pero por la tarde empezaron a salir las típicas erupciones de esta enfermedad. O sea que ya la teníamos liada en casa. Ahora todo ha vuelto a la normalidad, pero yo todavía arrastro el cansancio, sobretodo porque el listo de mi marido se ha escaqueado bastante (con el consiguiente mosqueo por mi parte, claro). Así que otra cosa por la que me cuesta enlazar las palabras para formar un post medio decente.

En fin, que a ver si me animo y escribo un poco más.

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