Una salud demasiado espléndida es inquietante, pues su vecina, la enfermedad, está presta siempre a abatirla.
Giovanni Papini (escritor italiano)

Pues sí, menos mal que son baches pequeñitos… El día 25 de enero llevé al niño a la ludoteca y me avisaron de que había ya cuatro niños con varicela. El niño parecía estar bien, pero por la tarde ya empezaron a salirle las típicas erupciones. Y ya la teníamos liada.

Fue una semana dura, sobretodo por cansancio, pero pasó. Una semana de tregua, y luego aparecieron las manchitas en la niña. Por supuesto, se había contagiado. Otra semana de locos, que por suerte toca a su fin.

No me considero una madre alarmista, ni sufridora. Pero se pasa mal viendo los niños enfermos… bueno, y también se pasa mal no pudiendo dormir por las noches. No me pongo histérica cuando los niños tienen fiebre, y desde luego no voy al pediatra si no lo veo necesario, ni les echo la culpa de lo que está pasando. No quiero que mis hijos se pongan malos, pero sé que pasar resfriados, anginas y demás es necesario para ellos (para el correcto desarrollo de su sistema inmunitario). Por eso, dentro de lo malo, prefiero que hayan pasado la varicela cuando son pequeñitos y ni siquiera se acordarán de ello.

Pasado esto volveremos a disfrutar hasta el próximo virus.

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