No todos los ojos cerrados duermen, ni todos los ojos abiertos ven.
Bill Cosby (actor estadounidense)

A estas horas suelo estar cansada, pero aprovecho siempre para ver un rato la tele y navegar por internet, ya que los niños por fin duermen. Hoy estoy especialmente cansada, y me falta la compañía de mi marido para ver la serie de turno. Y es que hoy lo han operado a él de la vista.

Anoche no podía dormirme de los nervios. Y menuda cosa más tonta, pues yo me operé hace cuatro años (y en el mismo sitio) y todo fue estupendamente. Pero me he puesto más nerviosa que cuando me operaron a mí. Supongo que me daba miedo que no fuese bien, aunque todo ha ido estupendamente.

Es curioso lo que avanzan las técnicas. Yo, que llevaba gafas desde los ocho años, y que tenía unas cuantas dioptrías en cada ojo, pasé de no verme bien los pies en la ducha a no necesitar las gafas para nada. Unos cuantos euros y superar el miedo a que te toqueteen los ojos. Han pasado cuatro años y sigo disfrutando de mi vida sin gafas, aunque todavía hay algunos días que hago el gesto de cogerlas al levantarme (la fuerza de la costumbre)…

Mi marido no tiene tantas dioptrías, y lo ha ido dejando porque no era importante. Pero últimamente le había picado el gusanillo de no tener que llevar las gafas, y como teníamos un dinerillo ahorrado, pues le llegó la hora. Estoy cansada, pero contenta, porque todo ha ido bien. Y mañana será otro día.

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