Pierde una hora por la mañana y la estarás buscando todo el día.
Richard Whately (Arzobispo anglicano y educador británico)

Nunca me han importado mucho los cambios de hora. Hay gente a la que le fastidia mucho, alterando sus biorritmos, pero a mí nunca me ha afectado demasiado. Te molesta en primavera porque te “quitan” una hora, y te alegras en otoño, cuando la “ganas”.

Y entonces llegaron los niños.

Ahora sí que noto los cambios de hora. Los niños no se dan cuenta del cambio, y les cuesta toda una semana adaptarse. Y a mí me vuelven un poco loca, claro. Así que esta semana vamos todos un poco torcidos; por la mañana no hay problema, porque se despiertan un poco más tarde, pero lo que está costando meterlos en la cama…

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