Observa, escucha, calla. Juzga poco, pregunta mucho.
Arturo Graf (escritor y poeta italiano)

A mi hijo le ha costado empezar a hablar. Ya veía que no era un niño muy ruidoso (al contrario que su hermana, que todavía no habla pero la oigo todo el día), y que le costaba decir alguna palabra. No era que le costase pronunciarla, no; lo que pasaba es que cuando aprendía a decir algo, lo repetía unas cuantas veces y ya está, ya no lo decía más. Así que con casi dos años, aparte de mama, papa, agua y pulpo (curioso pero cierto), casi no decía nada.

Yo no estaba preocupada en absoluto, por mucho que algunos miembros de la familia insistiesen en el tema. Veía cómo lo entendía todo perfectamente, pero el niño no tenía ganas de hablar. Yo creo que era un poco perezoso.

Pero poco a poco comenzó a decir más palabras, y a formar frases, a un buen ritmo. Y más tarde empezaron las explicaciones de las cosas que hacía, lo que veía o lo que le pasaba. Todavía, aunque solo a veces, cuesta entenderlo, pero la verdad es que ahora habla mucho. ¡Y alguna vez me toca decirle que se calle un rato!

Y la semana pasada, de pronto, empezó a preguntarme ¿por qué? Fue algo aislado, y pensé que estaba descubriendo una nueva manera de que le explicara más cosas. Poco a poco ha ido preguntándome más veces el por qué de muchas cosas, y ahora ya puedo decir que ha empezado la temible etapa de los “porqué”. Leyendo sobre el tema, los expertos indican que es normal a partir de los tres años; y me parece curioso, porque hace dos semanas que estábamos celebrando su tercer cumpleaños.

A estas alturas, ya se me empieza a hinchar la vena de la frente… yo que suelo tener más paciencia que un santo con mis niños, y que no me canso de explicarles cosas, resulta que me agoto cuando tengo que explicarle el enésimo “porqué” de turno.

¡A desayunar!

¿Por qué hay que desayunar?

Porque tienes que tener energía para jugar y para correr.

¿Por qué?

Porque si no estarás cansado, y te quedarás pequeñito.

¿Por qué?

Porque las personas necesitamos comer para crecer y estar sanos.

¿Por qué?

Porque los alimentos tienen vitaminas y nutrientes.

¿Por qué?

¡¡Niño, que te bebas la leche ya!!

¿Por qué?

¡¡¡¡¡Porque te lo dice tu madre!!!!!

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