Tendrian que existir dos domingos: uno para la resaca y otro para descansar.
Anónimo

Así me siento todavía: de resaca. Volví el lunes de madrugada y desde entonces no he parado. Deshacer las maletas y poner lavadoras (he perdido la cuenta de cuántas), reponer la nevera y la despensa, eso sin olvidarse de la limpieza. Además, aquí en Cataluña ayer, día 24, fue fiesta, y no he podido llevar al niño a la ludoteca (hoy hacían puente).

Pero nos lo hemos pasado muy bien, sobretodo los niños que han podido jugar con otros primitos – mi hijo me está diciendo que cuándo nos vamos otra vez – y he llegado hasta descansada. La verdad es que todo ha salido mejor de lo que esperaba, y es que la familia de mi marido, aunque numerosa y ruidosa, es estupenda.



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