¡Qué raro y maravilloso es ese fugaz instante en el que nos damos cuenta de que hemos descubierto un amigo!
William “Bill” Rotsler (escritor estadounidense)

Ayer tuve un día ajetreado. Aparte del follón que todavía reinaba en casa (reinaba, sí, pasado), me quedé sola con los niños porque ni estaba su padre (trabajaba) ni había ludoteca (hacían puente) ni canguros (se fueron de fin de semana) y había que hacer la compra. En fin, todo un follón que culminó con la visita de mi amiga roja…

A veces pienso que hay días en que no tendríamos que salir de la cama… pero ayer también fue un día especial, porque conocí -en persona- a alguién que sólo conocía en el mundo virtual. Aunque me encanta todo esto de internet, a veces me sigue sorprendiendo.

Cuando comencé el blog, ni siquiera pensaba en que alguien que no fuese conocido lo leyese. Y fíjate que, unos meses después, tenía a unas lectoras que no me han abandonado en todo este tiempo. Yo me paso por sus blogs (Dudo, Indo y Petite) y ellas por el mío, y mantenemos el contacto. No sé si soy rara, pero yo les he llegado a coger cariño; ¿me estaré excediendo o esto es real?

Pues parece que sí, que esto es real, pues ayer pude encontrarme con una de ellas. Petite vino a Barcelona, acompañada de Ken, a un concierto, y se tomó la molestia de quedar conmigo. Yo aparecí con mis dos niños, ya que no tenía dónde dejarlos, y asistieron divertidos al espectáculo. Es difícil mantener una conversación cuando tienes que tener todos los sentidos puestos en las criaturas, en medio del bullicio de un centro comercial. Pero aún así creo que lo pasamos bien. ¡Gracias, y hasta la próxima!


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