El presente es un momento volátil por medio del cual el futuro se transforma en pasado.
Anónimo

Hace una semana me tomé un día libre. Ni siquiera recordaba cuándo fue la última vez que hice algo así. Pero los astros se alinearon favorablemente y pude disfrutar de algo de tiempo libre. Mis suegros se habían llevado a los niños el jueves por la tarde, y no me los traerían hasta el viernes a la noche. Y mi marido se marchó a la montaña de madrugada durante 3 días. Así que el viernes amanecí sola en casa, ¡qué sensación más rara!

La verdad es que desde que me quedé embarazada de mi niño – y eso hace ya cuatro años – no he tenido días libres. Sí que he tenido vacaciones, y ratos de relax, pero no tiempo para mí sin tener que pensar en hacer la comida/cena, ni ir a recoger a los niños, ni que mi marido quiera que le dedique unos mimitos.

Me tomé el día con toda tranquilidad, y me fui de compras. Sin prisas, sin agobios, fisgoneando en las rebajas y dando una vueltecilla por ahí, sin olvidarme de aprovisionar la despensa (defecto de maruja, claro, me es imposible desconectar del todo).

Tengo muy claro que tendré que repetirlo.

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