Todos los animales, excepto el hombre, saben que el mejor negocio en la vida es disfrutar de ella.
Samuel Butler (novelista inglés)

La primera parte de las vacaciones consistió en una escapada con los niños. Después de darle muchas vueltas, de mirar presupuestos y destinos, pensamos que nos íbamos a Tenerife. Pero se iban acercando las vacaciones y no concretábamos nada. Nos daba pereza el destino, que nunca ha estado en nuestra lista de preferidos, y sobretodo el avión, por los niños. Así que, una semana antes de salir, cambiamos de rumbo: los Pirineos. No sabíamos si volver al hotel de Vielha donde ya habíamos estado o ver algo nuevo; yo quería volver a la Vall d´Aran, pero mi marido prefirió Andorra.

En un principio me pareció un lugar poco atractivo, pero luego pensé, ¿por qué no? Desde luego, no ibamos a poder hacer largos recorridos con los niños, ni tampoco largas excursiones. Así que no estaría mal ver Andorra sin nieve y sin esquís, y tener todas las tiendas necesarias cerca por si necesitábamos algo.

Lo de escoger hotel lo tuvimos más fácil, porque teníamos las ideas claras: queríamos un hotel con piscina climatizada y habitaciones grandes. Quizás un poco más lujoso de lo acostumbrado, pero es que íbamos a pasar bastante tiempo en él. Cogimos un hotel céntrico de Andorra La Vella con piscinas y spa, y también zona de juegos infantil, del que vimos buenas críticas en internet. Y ya está, a hacer las maletas.

Nos llevamos todo lo necesario para los niños y para nosotros, eso incluía un total de 5 maletas (una para cada uno, más otra de pañales), más el cochecito con su bolsa de paseo, y una mochila con juguetes… ¡casi nada! Y, después de recoger a los niños del cole al mediodía, pusimos rumbo al país de los Pirineos.

Han sido unas vacaciones en plan familiar total. Por las mañanas, después de desayunar, cogíamos el coche y explorábamos el entorno; podría decirse que hemos recorrido todo el país. Parábamos a comer en algún lado y después volvíamos al hotel. Allí los pequeños se dormían una siesta, y los grandes aprovechaban para conectarse a internet (había wifi gratuita en las habitaciones). Después nos íbamos a la piscina. Un ratito en las piscinas climatizadas y luego, cuando los niños ya empezaban a tener frío, al jacuzzi, que era apto para todas las edades. Mi marido y yo hacíamos turnos para poder disfrutar de la sauna y del hamman. Después de ducharnos, un rato en la zona infantil (piscinas de bolas con tobogán incluido). Y después de dejar los bañadores en la habitación, a cenar.

Nada fuera de lo normal, pero por lo menos me pude olvidar durante unos días de las labores del hogar, y disfrutar de mis niños a tiempo completo. La única nota desacorde es que nos resfriamos todos a mitad del viaje, y la niña se llevó la peor parte, pero en general nos lo hemos pasado muy bien.

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