En todo matrimonio que ha durado más de una semana existen motivos para el divorcio. La clave consiste en encontrar siempre motivos para el matrimonio.
Robert Anderson (militar estadounidense)

Volvimos a casa agotados… y en un par de días volvíamos a salir, pero esta vez mi marido y yo solos.

Desde que nació mi primer hijo, hace ya 3 años y medio, no me he separado de él; bueno, de ellos, que después llegó la niña. Mi marido clamaba al cielo por unas vacaciones a solas, pero la madre en la que me he convertido no quiere dejar a sus niños solos. Pero ya nos tocaba… lo necesitábamos. Y aprovechando que íbamos a celebrar nuestro séptimo aniversario de boda, nos fuimos un par de días.

Habíamos cogido unas ofertas en internet, y las aprovechamos. La primera escapada consistía en una noche de hotel, con acceso al spa y hacer rafting. Así que nos fuimos a Llavorsí (Lérida), a un hotel precioso. Estaba un poco nerviosa y me sentía un poco extraña, de pronto a solas con mi pareja después de tanto tiempo. Pero poco a poco me metí en el papel de mujer que tenía tan olvidado. Parecíamos recién casados de nuevo, sin estar pendientes de nadie más que el uno del otro. El spa nos dejó muy bien, y al día siguiente disfrutamos muchísimo con el rafting.

El segundo pack consistía en una noche de hotel en Ransol (Andorra) y entrada a Caldea. Así que nos fuimos hacia allí por una ruta alternativa; mi marido se metió en una carretera secundaria que acabó en un camino de tierra (más apto para todoterrenos que para un coche familiar como el nuestro) por el que atravesamos los Pirineos hasta Andorra. La hermosura de las vistas hizo que me olvidase del miedo que sentía por las dificultades del camino. Llegamos a un hotelito de piedra, que prometía mucho pero que dejaba bastante que desear por dentro. Por lo menos nos dimos un bañito en la piscina climatizada, y el colchón no estaba mal. Al día siguiente hicimos algunas compras, y después nos fuimos a Caldea. Tres horas después salíamos de allí flotando sobre una nube después de disfrutar de las aguas termales. Paramos a comer algo rápido, porque estábamos deseando llegar a casa y ver a nuestros hijos.

El resto de las vacaciones han sido rutinarios. Los niños yendo y viniendo del colegio, lavadoras, compras… pero con algo más de relax ya que estaba mi marido para echarme una mano. El último día fuimos de boda, a la de unos buenos amigos, y disfrutamos muchísimo. Y ahora ya a esperar las vacaciones de navidad.

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