El cansancio ronca sobre los guijarros; en tanto que la pereza halla dura la almohada de pluma.
William Shakespeare (dramaturgo, poeta y actor inglés)

Así acabo todos los días, sin fuerzas. Esta última semana, y también la anterior, llevan un buen ritmo, y yo acabo agotada… y eso que no trabajo fuera de casa (o precisamente por eso).

Los niños cada día dan más guerra, el ir y venir del colegio, mi marido sin poder echarme una mano porque está con dolor (insoportable) de muelas, las compras normales, las compras navideñas, los preparativos para las fiestas, las postales de navidad, y otras cosas mundanas. En fin, que no doy abasto. Y acabo todos los días con unas ganas locas de sentarme en el sofá y ver alguna serie en la televisión. Nada más.

Y tengo cosas pendientes por los mundos virtuales, como comentarios, emails, apuntarme a sorteos, escribir en mi blog, … pero no puedo con mi alma, y lo dejo para otro día. Bueno, también se pone en mi contra de que mi portátil está de baja (se partió el cable de alimentación y lo tengo sin batería desde hace un mes) y tengo que irme al estudio a deshoras para navegar. En fin, un desastre, pero es lo que hay.

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