Es bueno acostumbrarse a la fatiga y a la carrera, pero no hay que forzar la marcha.
Marco Tulio Cicerón (político, filósofo, escritor y orador romano)

Así me quedo cada noche frente al ordenador: en blanco. Durante el día se me ocurren muchas ideas con las que podría escribir un post. Pero cuando llega la noche y por fin puedo descansar un rato tranquila en el sofá, con el portátil en mi regazo, las palabras se esfuman.

Debe ser que acabo el día muy cansada, y sólo tengo ganas de ver un ratito la tele e irme a dormir. Porque ni se me pasa por la cabeza abandonar esta aventura, ni siquiera me planteo reducir los ya escasos posts. Pero no doy más de mí, por lo menos de momento. Y es que estoy intentando retomar un poco mi vida personal, hacer alguna manualidad, estimular mis neuronas con algún documental interesante y tener un poco de vida social independiente de la familia.

La mayoría se cree que las “amas de casa” (qué poco me gusta ese término) vivimos muy bien. Pero nadie se da cuenta de que trabajamos mucho, haciendo cosas que no haríamos si tuviésemos un empleo remunerado. Yo no me paso el día en el sofá, ni viendo la tele, ni de compras… me paso el día limpiando, cocinando, cuidando de mis hijos, llevándolos al cole y volviendo a recogerlos, jugando con ellos y algunas cosas más. Vamos, que es un no parar la mayoría de los días, y eso que yo no soy ninguna super-woman de esas que tienen el piso reluciente y les sobra tiempo para estar guapas y realizar mil actividades. Y cuando llega el fin de semana, pues quitando las idas y venidas del colegio, es lo mismo y más cuando muchos sábados y domingos mi marido tiene que trabajar.

Espero que pase pronto esta crisis creativa y retomar el blog con más fuerza. Menos mal que tengo un montonazo de fotos de mis hijos para distraer al personal en los momentos de flaqueza.

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