Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.
Khalil Gibran (poeta, pintor, novelista y ensayista libanés)

Ayer hubo una gran tormenta aquí. Una de esas tormentas de campeonato, que se forman en un momento y descargan agua a mares. Y no sólo agua, sino también granizo.

El caso es que estábamos tan tranquilos, por suerte en casa, cuando de pronto se nubló el cielo. Esperábamos cuatro gotas, como muchos días, pero el cielo se puso cada vez más y más negro. Y de pronto el cielo explotó, y comenzó a llover y a granizar. Fuimos corriendo a cerrar las persianas, pero en las terrazas el granizo caía con tanta furia que ya se había incrustado en las guías y no las pudimos ajustar. Los niños alucinaban con el ruido y nosotros con la violencia desatada por la tormenta.

Casi media hora duró la broma. Y el suelo quedó blanco, cubierto con el granizo, mientras en las calles corría el agua y el hielo en grandes cantidades. Aquí os dejo un par de fotografías:

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