Todo progreso está basado en el deseo universal e innato por parte de cada organismo de vivir por encima de sus posibilidades.
Samuel Butler (escritor y filólogo inglés)

Tengo esto un poco abandonadillo y no quisiera que mi blog se quedase en el olvido. Forma parte de mí, y no lo quiero perder. Por eso voy a intentar tener un poquito más de voluntad para escribir. Y es que a veces es la falta de tiempo lo que me impide escribir, otras la falta de inspiración, pero también me cuesta encontrar un hueco para esta afición. Así que he decidido que os voy a ir contando esas cosas que se están quedando en el tintero.

Voy a comenzar por mi niño y su bicicleta. El año pasado le regalé a mi hijo una bicicleta sin pedales, que sirve para aprender a aguantar el equilibrio sobre dos ruedas, aparte de pasarlo bien. Desgraciadamente, en verano se quedó sin ella ya que se la robaron, tal y cómo expliqué en su día. Así que, aprovechando la visita del sr. Noel, mi niño tuvo una nueva bicicleta, esta vez ya con pedales por insistencia de mi marido.

Durante esta primavera mi hijo ha estado disfrutando de su bici, pero se cansaba mucho porque llevaba las ruedas supletorias. Así que su padre decidió que se las iba a quitar, para mi preocupación. Yo pensaba que el niño no estaba preparado y que lo estaba forzando demasiado. Y aunque al principio sí que lo forzó un poco (mi niño es bastante miedoso), en poco tiempo ha conseguido que vaya solito y sin ruedas supletorias. Y lo contento que está ahora con su bici, y lo que presume delante de sus amiguitos que todavía van a cuatro ruedas. Para comérselo.

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