Dios hizo el campo, y el hombre la ciudad.

William Cowper (poeta inglés)

Cuando me vine a vivir aquí, tuve la suerte de poder elegir entre mi dúplex y una casa. Y estoy muy segura de que la decisión fue la acertada. Pero hay una cosa que añoro: un trocito de tierra para cultivar. Me gustaría tener un pequeño huerto y algún árbol frutal, porque, por mucha terraza que tenga, no es lo mismo.

El año pasado ya me quedé con ganas de hacer algún experimento, pero no pudo ser ya que los peques todavía acaparaban toda mi atención. Este año pensé que no se me pasaría, así que me puse a cultivar tomates en la terraza. ¡Y ya tengo tomates!

Sólo tengo tres tomateras en una jardinera (planté otras tres de otra variedad pero no han dado ningún fruto). Pero por lo menos están llenas de tomates. Un poco de paciencia y de mimos ha dado sus frutos. ¡Y eso que a mí no me gustan los tomates! Pero a mi marido sí, y también ha sido interesante para los niños ver crecer las plantas y saber de dónde salen estas coloradas hortalizas. El año que viene más, y si puedo, mejor.

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