Un libro, como un viaje, se comienza con inquietud y se termina con melancolía.
José Vasconcelos (abogado, político, escritor, educador, funcionario público y filósofo mexicano)

Como os tenía prometido os voy a contar la historia de mis vacaciones. No lo he hecho antes porque estaba realizando un fotolibro con las fotografías tan espectaculares que he realizado en este viaje; y es que con la cámara me dieron un vale para un fotolibro y se caducaba ya…

Primero os voy a poner en situación. Este año mi marido había podido cogerse vacaciones a finales de julio, y él quería hacer un viaje sin los niños. Intentaba convencerme, pero yo no quería… y él me decía que lo necesitábamos como pareja. Como algo de razón tenía, porque no nos hemos separado de los niños en todos estos años, empezamos a mirar algo sencillo: coger el coche y hacer muchos kilómetros. Eso es lo que más nos gustaba cuando estábamos solos, y lo echábamos de menos. Pensábamos quedarnos en España, y él me propuso hacer ruta por la zona de la Ribera del Duero (que todavía no conocemos). Íbamos mirando posibles rutas y alojamientos, a la vez que intentábamos encontrar alguna oferta. Y buscando ofertas, en LetsBonus encontré una bastante buena… pero con otro destino. La oferta era para un apartamento para seis personas, con wifi y spa, en los Alpes Franceses. A él también le gustó y lo reservamos.

Hasta el último momento estuve intentando convencer a mi marido de llevarnos a los niños, porque había sitio de sobra y, además, el spa incluía una piscina cubierta climatizada; el único problema era el viaje demasiado largo para ellos. Pero al final nos fuimos los dos solitos, mientras a mis niños también los dejamos de vacaciones: en Salou con sus abuelos (mis suegros), con playa y piscina incluidas.

Así que nos fuimos para los Alpes, los dos solitos, para disfrutar de unos días juntos. ¿Y sabéis qué? Que aunque me ha costado mucho irme sin mis hijos, he descubierto que necesitaba de verdad este descanso, incluso más que mi marido. Y que los niños se lo han pasado genial con sus abuelos, que los han mimado todo lo que han podido. Nosotros también lo hemos pasado genial, pero eso os lo contaré en el próximo capítulo.

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