Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos.
Confucio (filósofo chino)

Tenía un post preparado para el jueves pasado. Pero cosas de la vida, hasta hoy no he podido ponerme con el blog, así que se ha quedado un poco atrasado ya. En él explicaba que, de momento, la dieta sigue adelante, que había perdido entre 4 y 5 kilos (no lo sé exacto porque cuando empecé no tenía báscula) y que seguíamos en ello, tanto mi marido como yo.

Pero hoy, una semana después, sólo puedo pensar en una cosa: mi portátil. Nos lo regalaron mis padres (más a mi marido que a mí) hace ya casi 4 años. Mi marido lo necesitaba en aquel momento para unos asuntos de trabajo y nos fue muy bien. Con el tiempo, y porque él ya no lo necesitaba, me fui apropiando del portátil y dejándolo para mis usos personales. El año pasado mi marido me regaló un iPAD con la intención de desligarme del portátil, pero no lo consiguió. En aquel entonces ya tenía problemas para cargar la batería, pero se solucionó con un cargador nuevo. Hace unos meses mi marido le puso un disco duro nuevo, y cambió el sistema operativo, después de insistir varias veces ya que me estaba dando problemas. Y el mes pasado le cambié la batería porque ya no duraba nada.

Parches, y más parches, porque ahora mismo las cosas no están como para tirar cohetes, así que no vamos a hablar de comprar un portátil nuevo (y menos después de que este año conseguí por fin mi ansiada réflex). Pero la semana pasada el portátil dijo basta. No sabemos muy bien dónde falla, pero el caso es que no hay manera de que haga conexión ni para cargar la batería, ni para mantenerlo encendido. Así que llevo una semana sin portátil, intentando buscar una solución, y parcheando con el iPAD, pero el tema Twitter, Facebook y blogs lo tengo algo abandonado. ¡Y yo que pensaba que mi vicio era internet! Cómo echo de menos a mi portátil…

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