Abandonar puede tener justificación; abandonarse, no la tiene jamás.
Ralph Waldo Emerson (escritor, poeta y filósofo estadounidense)

Abandonado, pero muy abandonado que tengo el blog. Pero es que no le cojo el punto a esto de estar sin mi portátil. Todos los intentos por resucitarlo han sido en vano, así que ahora toca resignarse.

Cada noche, cuando mi marido y yo nos sentamos en el sofá a ver la serie de turno, cogía el portátil. A veces navegaba por internet. Otras me dedicaba a hacer cosas personales: copias de seguridad, álbumes de fotos, recetas, etc. Todo esto se queda atrás, porque aunque puedo seguir navegando por internet con el iPAD, la verdad es que no me resulta tan cómodo como antes. Sin contar que ya no puedo acceder a mis archivos. Por las mañanas, mientras desayuno, me pongo en el ordenardor que tenemos en el estudio. Son 15 o 20 minutos, cada día, pero lo de los posts lo voy postponiendo una y otra vez. La verdad es que he abandonado un poco la vida virtual, y no sólo el blog, sino también Facebook, Twitter, … Antes, como tenía el portátil siempre a mano, pues mientras hacía las tareas domésticas, iba parándome a echar un vistazo. Pero ahora ya no está mi portátil… Eso sí, tengo tiempo para otras cosas, como para el ganchillo y el punto (a este paso voy a tener una bufanda para cada día de invierno) que han llenado el hueco de las noches.

Por lo demás, la vida sigue su ritmo. Los niños siguen cogiendo resfriados, y la mamá les sigue, la dieta va adelante y ya son 7 kilos (aunque empiezan a existir demasiados momentos de flaqueza, para que nos vamos a engañar), hemos empezado las compras navideñas, y poca cosa más.

Y yo, mientras me recupero del último virus, espero enmendarme y que este abandono no se alargue más.

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