La vida interior necesita una casa confortable y una buena cocina.
David Herbert Lawrence (escritor inglés)

Sí, ya ha comenzado la cuenta atrás. ¡Y es que quedan menos de dos semanas para Navidad! Así que hay que espabilarse.

El puente nos ha servido para coger fuerzas. Mi marido tenía fiesta (porque así le coincidía el turno) los días 7, 8, 9 y 10… ya ni me acordaba cuándo fue la última vez que tuvo días libres en esas fechas. Y los niños tenían puente en el cole el día 9. Mis suegros se los han secuestrado -con nuestro beneplácito – un par de días y así hemos podido hacer alguna cosilla extra como irnos de tapeo, salir al cine, o quedarnos en la cama por la mañana a deshoras. Y cuando los niños han vuelto hemos aprovechado para hacer manualidades, ya que en la guardería decoran los pasillos con cosas hechas en casa.

El lunes fue un día importante en la vida de mi pequeñajo, que ya no lo es tanto. ¡Se fue de excursión! Era la primera excursión de un día entero, y en autocar. Se fue muy contento; iban a ver delfines y otros animales marinos, y cuando volvió estaba agotado. Todo el día trotando, más 90 km. de ida más otros tantos de vuelta en el autocar. Se lo pasaron muy bien, viendo delfines y pinguinos, y también loros en Marineland. ¡Toda una aventura!

Y hoy, cómo mis padres no estaban y mi marido tenía turno de tarde, y yo tenía unas ganas locas de hacer alguna receta nueva, hemos estado en la cocina haciendo magdalenas. ¡Y han salido buenísimas! Claro que el mérito no es mío, sino de una cocinera sensacional que tiene un blog imprescindible para mí.

Y aquí me tenéis, redactando este post pasada ya la medianoche, maldiciendo el dolor de espalda, y pensando en toooodaas las cosas que tengo por hacer. Porque si ya es poco follón la vida diaria, además de organizar la Nochebuena en casa con los regalos incluidos (y no nos olvidemos de las postales), este sábado vuelvo a reunir a las biólogas en casa (ver aquí). El régimen ahora sí que se ha quedado aparcado hasta después de fiestas, aunque me cuido más que antes de los excesos, pero la cocina me llama, y es que en estas fechas yo ya no paro.

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