La actividad es lo que hace feliz al hombre.
Johann Wolfgang Goethe (poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán)

El año nuevo ya ha gastado dos semanas, y todo ha vuelto a la normalidad. Nos hemos puesto las pilas y hemos comenzado a buen ritmo. Los niños han vuelto al cole y mi marido a su trabajo. Y yo a lo mío: venga a limpiar, a cocinar, a hacer la compra… ¡y a recoger las cosas de navidad!

Por si fuera poco mi niña ha empezado a quejarse del colegio. Sí quiere ir, pero una vez en la clase no quiere que yo me vaya… y cada mañana cuando la dejo es un suplicio. Y por la tarde volvemos a repetir. ¡Y luego sale tan feliz cuando la voy a recoger! Lo estoy pasando mal, porque además ha vuelto a hacerse pipi encima. Es algo que hace con alevosía y premeditación, lo cual parece increíble en una niña de dos (casi tres) años. Pero sí, es así. A media tarde, o por la noche, sin venir a cuento, tiene una gran fuga de pipi. Digamos que se lo hace a medias (porque luego la sientas en el inodoro y acaba de hacerlo), y sé que es una manera de llamar la atención. Pero me estoy volviendo loca…

Además, esta semana otra mamá me ha convencido para que llevemos los niños a baloncesto. Con lo cual me he pasado dos tardes fuera de casa, en un pabellón, con la pequeña dándome el disgusto del pipi. Y también hemos tenido un cumpleaños en una ludoteca, y la niña ha vuelto a mojarse los pantalones… menos mal que aquí sí que iba preparada y ya llevaba ropa extra por si acaso.

Ha sido una semana dura, de no parar ni el fin de semana. Y mañana otra vez es lunes… a ver cómo va.

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