A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.
Oscar Wilde (dramaturgo y novelista irlandés)

Este blog nació con la intención de ser una ventana al mundo para mí. Acababa de ser madre por primera vez y me encontraba bastante aislada a nivel social. Había pasado de ser una mujer trabajadora y con una vida social activa, a una mamá que pasaba un día tras otro en casa con su bebé. En aquel momento el blog fue una válvula de escape, un sitio dónde poder hacer algunas reflexiones en voz alta, y también dónde enseñar los progresos de mi proyecto de futuro (léase, mi niño). Y esto ha seguido siendo así durante cuatro años, porque después de mi niño, enseguida llegó mi niña, y yo no he dejado de estar completamente absorbida por la enorme dedicación que requerían mis dos pequeñajos.

El año pasado todo empezó a cambiar: los peques se van haciendo grandes poco a poco, y aunque siempre ocupan gran parte de mi tiempo, ya no tenía que dedicarles el 110% de mí. Esto se tradujo en algo que hacía mucho que no sabía que existía: ¡tiempo libre para mí!

Ese tiempo libre no siempre lo invierto muy bien (lo reconozco, el Farmville me gusta más de lo que debería), pero empecé a hacer algunas manualidades, alguna escapada, a ir al teatro… y el colegio también implicó conocer otras mamás, con las que salir a tomar un café y organizar algún encuentro.

Así que, aunque las nuevas tecnologías me encantan, y seguiré con mi blog, mi Facebook y mi Twitter, ya no les dedico tanto tiempo como antes. Y esto también afecta a los blogs a los que sigo, a los que dejo huérfanos de comentarios. Y es que mi vida virtual, por suerte, está siendo eclipsada por la vida en el mundo real.

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