El socorro en la necesidad, aunque sea poco, ayuda mucho.
Mateo Alemán (novelista español)

En esta época de recortes, el colegio en el que estudian mis hijos no se ha librado. Cada año quitan algún profesor, y el año pasado se empezó a pedir ayuda a los padres. Un padre o una madre que colabora en una excursión significa un profesor que se queda dando clases, por ejemplo. Yo intento siempre echar una mano, tanto para las excursiones como para otras tareas que nos piden en preescolar (preparación de material didáctico, de coronas para los cumpleaños, etc.). Creo que todo esfuerzo es poco si es para el bien de nuestros hijos y su educación, aunque desgraciadamente veo que soy de las pocas que opinan así…

Este año nos han pedido ayuda para el huerto escolar. La persona que se encargaba ya no está y tampoco tienen tantas horas para dedicarle. Así que también me apunté… esta vez no sólo por mí y mis hijos, sino también por mi padre. A mi padre le encanta trabajar la tierra, y yo creo que lo único que le ha faltado siempre es tener un trocito de tierra para tener su propio huerto. Como esto no puede ser, pues le he buscado algo para entretenerle. A la hora de la verdad, para colaborar se habían apuntado un padre y un abuelo además de mi padre y yo. Hay mucha más voluntad que conocimientos, porque desde el colegio no saben que hacer y nosotros esperábamos instrucciones. Por eso me alegro de que mi padre esté allí, porque él si que entiende y le han dado carta blanca para dirigir el asunto. Así que de momento estamos arrancando hierbas y cavando la tierra, además de ir arreglando las jardineras que rodean los bancales. Poco a poco, y con nuestra ayuda, el huerto saldrá adelante. Ya os iré contando nuestros progresos.

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