Somos lo que hacemos, no lo que pensamos ni lo que sentimos.
Anónimo

Quien me conoce sabe que soy una persona muy tranquila, incluso demasiado. Mi marido me dice que tengo mucha “pachorra” y mi madre que me falta energía. Aún así, no paro. Estoy más liada que nunca, y no precisamente preparando la navidad (que también). Además de colaborar en el huerto, como os he contado y que va viento en popa, también colaboro con las profesoras algunas tardes. Nos juntamos unas cuantas madres y rematamos algunas faenas que de otra manera se deberían llevar a casa: cortar coronas, envolver manualidades con celofán, plastificar, etc. Me lo paso muy bien, porque me encantan las manualidades, y de paso conoces a otras madres. Por si no tuviera bastante, también estoy con el AMPA, ayudando a preparar el carnaval. Pues el conserje me dijo el otro día que me iba a poner una cama en el salón de actos, que me paso el día allí, y no le falta razón, ja, ja…

Y estos fines de semana tampoco hemos parado: hemos tenido cumpleaños, hemos ido al Museu Blau (Museo Azul) en Barcelona, este sábado visitamos el Sincrotrón Alba (acelerador de partículas) en Cerdanyola, … Vamos, que es un no parar. Acabando noviembre le dije a mi costilla que estaba ya estresada por el ritmo con el que llegaba diciembre, y se rió de mí. El otro día me dió la razón, y todavía quedan por celebrar las fiestas. Me voy a dormir cada noche reventada, y esta tarde he tenido un ratito libre y me he sentido culpable por holgazanear un poco.

Los niños crecen rápido y sólo me traen buenas noticias. Y aunque algún virus maldito nos ha visitado, vamos para adelante. Aunque no me leas Dudo, espero que vosotros también sigáis para adelante todos juntos. Un abrazo en la distancia y que todo salga bien.

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