El arte de la medicina consiste en entretener al paciente mientras la naturaleza cura la enfermedad.
Voltaire (escritor, historiador, filósofo y abogado francés)

Tengo varios posts pendientes (sí, otra vez): el cumpleaños de mi peque, la reforma de mi cocina, el grupo Ni un niño sin desayuno, … Varios temas que no quiero que se queden en el tintero.

Esta vez no ha sido pereza, ni falta de tiempo lo que me ha ausentado del blog. Han sido unas malditas bacterias. Y es que me estoy recuperando de una neumonía. Sí, lo habéis leído bien, una neumonía.

Todo empezó con los preparativos del cumpleaños de mi niña. Malestares varios a los que no les hice más caso ya que debía bajarme la maldita regla. El día del cumple me encontré fatal (esto fue el 24 de febrero), pero lo achaqué al cansancio y a las molestias de la regla. Pero el día siguiente me encontraba peor, y así durante varios días en los que combiné ibuprofeno y paracetamol y algo de cama para mantenerme a flote. Tenía fiebre, tos (mucha tos) y me dolían tanto la cabeza como la espalda. La gripe vino a hacerme una visita y me dejó temblando. Pero una semana después, en vez de ir mejorando, iba empeorando. Así que me tocó ir al médico. Yo sólo voy al médico cuando me encuentro muy mal, y en esta ocasión pensaba que sería una bronquitis. Placas de tórax de urgencia y la doctora me dice que tengo infección y una manchita en el pulmón. Y yo, que no pregunté, me fui a casa pensando que era bronquitis. Antibióticos tamaño XXL, ibuprofeno y mucolítico hicieron su trabajo despacio, pero por fin este fin de semana empecé a levantar cabeza.

Ayer tenía revisión con la doctora. No estoy ni mucho menos al 100%, pero ya soy una persona. Y la doctora me sorprendió diciéndome que me cuidase, que había sido una neumonía. ¡Con razón me encontraba tan y tan mal!

Así que he pasado unos días en los que no he tenido ganas de nada, ni de escribir, ni de leer, ni de hacer nada de nada (ni de comer, y mira que eso es muuuuuy raro en mí). Y todo esto sin olvidarme de mis niños. Me han ayudado mucho mis padres, que se han preocupado mucho por mí, pero como siempre a mi marido le ha faltado un punto de… ¿comprensión? ¿solidaridad? ¿dedicación? En fin, ¡hombres!

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