El miedo reina sobre la vida.
Albert Schweitzer (filósofo, médico y escritor alemán)

El viernes tuvimos un pequeño susto en casa. Un leve percance que terminó con una ceja cosida con un par de puntos.

Desde luego, los accidentes siempre ocurren de la forma más tonta, y eso precisamente es lo que pasó. Un cúmulo de circunstancias hicieron que mi niño se golpease la ceja con una barra metálica y tuvieramos que acabar en urgencias. Nunca me ha dado miedo la sangre, ni las heridas (es más, no me hubiera importado estudiar medicina), pero ver la cara de tu niño llena de sangre te hiela el corazón.

Sólo me quedé paralizada durante un segundo. Después se impuso la lógica: llevé al niño al baño y le lavé la cara, intentando calmar su llanto. Ví que la herida, por suerte, no era muy profunda, así que nos fuimos caminando al ambulatorio y por el camino le fui explicando que seguramente le tendrían que coser la herida.

Efectivamente, la herida no era demasiado grande, pero al faltar un poco de tejido el doctor decidió que lo mejor era suturar. Le puso la anestesia y ni lloró. Tanto el médico como la enfermera lo felicitaron por portarse tan bien, asombrándose de que no tuvieran que estar pendientes de que se moviera mientras el doctor hacía su trabajo.

Un campeón, que no se ha quejado para nada de la herida, ni del ojo hinchado que tuvo este fin de semana.

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