Actuar es fácil, pensar es difícil; actuar según se piensa es aún más difícil.
Johann Wolfgang von Goethe (poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán)

Mi intención era volver pronto por el blog, para contaros mi viaje por los EEUU. Pero casi ha pasado un mes y todavía no he escrito nada. La intención no es suficiente, hace falta acción.

La vuelta fue durilla… El cansancio del viaje unido al jet-lag (y yo que pensaba que era una gilipollez tontería) hicieron que durante dos semanas me arrastrase por casa cual espíritu errante. Eso unido al hecho de que había que llenar la nevera, retomar el ritmo de comidas y la pila de lavadoras hizo que más que vivir, sobreviviera. Además los niños han acusado la ausencia tan larga de sus padres. No estaban tristes, ni mucho menos, y se lo han pasado genial con los abuelos, pero una vez en casa no se querían separar ni un segundo de mí, tanto de día como de noche…

Poco a poco hemos retomado el ritmo “normal”, y lo pongo entre comillas porque es un ritmo de veranito vacacionero muy agradable (aunque a mi marido ya no le quedan vacaciones, pero sí bastante tiempo libre). Es hora de piscina, de playa, de películas en el cine, de paseos y tapeos. Ahora mismo os escribo desde Salou, donde nos encontramos pasando un par de días en casa de mis suegros.

El viaje empieza a quedar difuso, como un sueño muy real, pero nos parece que hace siglos que pasó. Aún así, ha sido una experiencia inolvidable que no puedo dejaros de contar. Dejarme tiempo para que la intención pase a la acción.

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