Viajar es imprescindible y la sed de viaje, un síntoma neto de inteligencia.
Enrique Jardiel Poncela (escritor español)

Muchas, muchísimas ganas teníamos de hacer este viaje a Estados Unidos. Pero es difícil reunir el dinero necesario (y suerte que podemos, con la que está cayendo) y los días necesarios para poder irnos. Además, hasta ahora dejar a los niños durante tanto tiempo era algo que no entraba en mis planes. Este año tocaba, por fin teníamos el dinero ahorrado, el calendario cuadrado y los niños eran lo suficientemente grandes para entenderlo. Y además este año celebraremos (en un par de semanas) nuestro décimo aniversario de boda.

El viaje nos lo queríamos montar a nuestra manera, nada de agencias ni de viajes guiados. Así que procedimos a buscar información y a realizar los trámites necesarios por internet. La idea era aterrizar en la costa este, alquilar un coche y atravesar el país hasta la costa oeste. Una simple idea… Lo principal fue tener la documentación en regla y también un buen seguro de viaje que incluyese cobertura médica. Nos fuimos con las maletas medio vacías, un vuelo de ida a Washington y un vuelo de vuelta desde Los Ángeles. Y aquí comenzó nuestra aventura.

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