You are currently browsing the category archive for the ‘Paranoias’ category.

Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea.
Proverbio chino

Personalmente adoro el verano. Me gusta el calor, los días largos y el sol y, por supuesto, la playa y la piscina. Y además tengo la suerte poder compartir con mis hijos sus vacaciones, sin tener que preocuparme ni de horarios ni canguros… La mayoría de padres se echan a temblar cuando llegan las vacaciones y, en algunos casos, lo entiendo. Cuando los dos progenitores trabajan, se realiza un gran desembolso por no poder atender a los hijos debido al trabajo. Pero también conozco muchas madres en mi situación (las mal llamadas “amas de casa”) que temen la llegada del verano. Yo estoy deseando que lleguen los días en los que no suena el despertador y no tenemos que estar pendiente del reloj. Tiempo para disfrutar con ellos, para probar nuevas cosas, para hacer manualidades, para ponerse perezosos en el sofá y también tiempo para aprender nuevas cosas. Muchas de esas madres me dicen que estoy así porque mis suegros se llevan a los niños con ellos (una semana en julio y otra en agosto), y así puedo descansar. Mi realidad es otra: en esas semanas aprovecho para hacer limpieza a fondo de la casa (cosa que odio en grado máximo), así que esos días para mí son los peores del verano.

Echo de menos el verano. Hace sólo dos semanas que comenzó el colegio, pero ya queda muy lejos la sensación de vacaciones. Ahora toca cuadrar horarios, compaginar los deberes con las actividades extraescolares, sin perder nunca las ganas de divertirse. Y no sólo yo echo de menos el verano; es el primer año en que mis hijos me dicen que se lo han pasado tan bien en vacaciones que no quieren volver al cole (aunque luego lo empiecen con su mejor sonrisa). ¿Será que estoy haciéndolo bien?

No hay medicina para el miedo.
Proverbio escocés

El monstruo, tan temido, hoy ha entrado por la ventana.

Mi madre tiene cáncer. Me he enterado hoy, aunque hace una semana que la posibilidad se volvió real. Una simple mamografía de control, una llamada, y todo comienza a desmoronarse…

Hasta ahora es un monstruo que no ha tocado nunca de cerca. Pero esta vez ha llegado. Y sé que las estadísticas son favorables, que cáncer no es sinónimo de muerte, y sobretodo que lo han pillado a tiempo, pero tengo miedo. Miedo a ver hundirse a mi madre, miedo de que sea agresivo, miedo a pasar por todo esto. Pero también sé que hay que mirar para adelante, y presentar batalla. Porque no podemos ganar sin luchar.

Actuar es fácil, pensar es difícil; actuar según se piensa es aún más difícil.
Johann Wolfgang von Goethe (poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán)

Mi intención era volver pronto por el blog, para contaros mi viaje por los EEUU. Pero casi ha pasado un mes y todavía no he escrito nada. La intención no es suficiente, hace falta acción.

La vuelta fue durilla… El cansancio del viaje unido al jet-lag (y yo que pensaba que era una gilipollez tontería) hicieron que durante dos semanas me arrastrase por casa cual espíritu errante. Eso unido al hecho de que había que llenar la nevera, retomar el ritmo de comidas y la pila de lavadoras hizo que más que vivir, sobreviviera. Además los niños han acusado la ausencia tan larga de sus padres. No estaban tristes, ni mucho menos, y se lo han pasado genial con los abuelos, pero una vez en casa no se querían separar ni un segundo de mí, tanto de día como de noche…

Poco a poco hemos retomado el ritmo “normal”, y lo pongo entre comillas porque es un ritmo de veranito vacacionero muy agradable (aunque a mi marido ya no le quedan vacaciones, pero sí bastante tiempo libre). Es hora de piscina, de playa, de películas en el cine, de paseos y tapeos. Ahora mismo os escribo desde Salou, donde nos encontramos pasando un par de días en casa de mis suegros.

El viaje empieza a quedar difuso, como un sueño muy real, pero nos parece que hace siglos que pasó. Aún así, ha sido una experiencia inolvidable que no puedo dejaros de contar. Dejarme tiempo para que la intención pase a la acción.

El arte de la medicina consiste en entretener al paciente mientras la naturaleza cura la enfermedad.
Voltaire (escritor, historiador, filósofo y abogado francés)

Tengo varios posts pendientes (sí, otra vez): el cumpleaños de mi peque, la reforma de mi cocina, el grupo Ni un niño sin desayuno, … Varios temas que no quiero que se queden en el tintero.

Esta vez no ha sido pereza, ni falta de tiempo lo que me ha ausentado del blog. Han sido unas malditas bacterias. Y es que me estoy recuperando de una neumonía. Sí, lo habéis leído bien, una neumonía.

Todo empezó con los preparativos del cumpleaños de mi niña. Malestares varios a los que no les hice más caso ya que debía bajarme la maldita regla. El día del cumple me encontré fatal (esto fue el 24 de febrero), pero lo achaqué al cansancio y a las molestias de la regla. Pero el día siguiente me encontraba peor, y así durante varios días en los que combiné ibuprofeno y paracetamol y algo de cama para mantenerme a flote. Tenía fiebre, tos (mucha tos) y me dolían tanto la cabeza como la espalda. La gripe vino a hacerme una visita y me dejó temblando. Pero una semana después, en vez de ir mejorando, iba empeorando. Así que me tocó ir al médico. Yo sólo voy al médico cuando me encuentro muy mal, y en esta ocasión pensaba que sería una bronquitis. Placas de tórax de urgencia y la doctora me dice que tengo infección y una manchita en el pulmón. Y yo, que no pregunté, me fui a casa pensando que era bronquitis. Antibióticos tamaño XXL, ibuprofeno y mucolítico hicieron su trabajo despacio, pero por fin este fin de semana empecé a levantar cabeza.

Ayer tenía revisión con la doctora. No estoy ni mucho menos al 100%, pero ya soy una persona. Y la doctora me sorprendió diciéndome que me cuidase, que había sido una neumonía. ¡Con razón me encontraba tan y tan mal!

Así que he pasado unos días en los que no he tenido ganas de nada, ni de escribir, ni de leer, ni de hacer nada de nada (ni de comer, y mira que eso es muuuuuy raro en mí). Y todo esto sin olvidarme de mis niños. Me han ayudado mucho mis padres, que se han preocupado mucho por mí, pero como siempre a mi marido le ha faltado un punto de… ¿comprensión? ¿solidaridad? ¿dedicación? En fin, ¡hombres!

Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado.
Friedrich Nietzsche (filósofo alemán)

Venga, 15 de enero y, por fin, he recogido los adornos de navidad. Ya era hora, ¿no? Es que se han pasado las fiestas navideñas y ya estamos liados con el carnaval. No tengo tiempo de mirar atrás. Hay que cortar disfraces, hacer complementos y preparar la carroza. Todo rápido, que este año el carnaval llega muy pronto y tenemos poco tiempo. Un poco estresante, pero ¡y lo bien que lo pasamos!

Y todo esto bajo un frío invernal, porque por estos lares ha vuelto el invierno. ¡Qué frío tengo! Han bajado las temperaturas de golpe, y por la mañana no sé si llevo los niños al cole o nos vamos a esquiar. Y el frío a mí me afecta bastante… Soy friolera, y me pongo hasta triste, deseando que pase pronto y lleguen ya los sudores del verano. O será hoy, que me he pasado todo el día congelada, hasta que me ha dado por tomarme un ibuprofeno y se me ha pasado… ¿estaré incubando algo?

Pues, queridos virus y bacterias, os aviso: ahora mismo no tengo tiempo de ponerme mala. Así que id buscando otro huésped que yo no voy a colaborar.

El socorro en la necesidad, aunque sea poco, ayuda mucho.
Mateo Alemán (novelista español)

En esta época de recortes, el colegio en el que estudian mis hijos no se ha librado. Cada año quitan algún profesor, y el año pasado se empezó a pedir ayuda a los padres. Un padre o una madre que colabora en una excursión significa un profesor que se queda dando clases, por ejemplo. Yo intento siempre echar una mano, tanto para las excursiones como para otras tareas que nos piden en preescolar (preparación de material didáctico, de coronas para los cumpleaños, etc.). Creo que todo esfuerzo es poco si es para el bien de nuestros hijos y su educación, aunque desgraciadamente veo que soy de las pocas que opinan así…

Este año nos han pedido ayuda para el huerto escolar. La persona que se encargaba ya no está y tampoco tienen tantas horas para dedicarle. Así que también me apunté… esta vez no sólo por mí y mis hijos, sino también por mi padre. A mi padre le encanta trabajar la tierra, y yo creo que lo único que le ha faltado siempre es tener un trocito de tierra para tener su propio huerto. Como esto no puede ser, pues le he buscado algo para entretenerle. A la hora de la verdad, para colaborar se habían apuntado un padre y un abuelo además de mi padre y yo. Hay mucha más voluntad que conocimientos, porque desde el colegio no saben que hacer y nosotros esperábamos instrucciones. Por eso me alegro de que mi padre esté allí, porque él si que entiende y le han dado carta blanca para dirigir el asunto. Así que de momento estamos arrancando hierbas y cavando la tierra, además de ir arreglando las jardineras que rodean los bancales. Poco a poco, y con nuestra ayuda, el huerto saldrá adelante. Ya os iré contando nuestros progresos.

Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo.
Ludwig van Beethoven (compositor y músico alemán)

¿Lo oís? Esta la casa vacía… lleva días así, y soy más consciente que nunca del silencio que hay en ella.

Este año está siendo un poco extraño, porque los niños están disfrutando las vacaciones por su cuenta. Primero se los llevaron mis padres; mi tío tiene un apartamento en Calafell y se fueron a disfrutar de la playita unos días. Volvieron a casa, porque los echaba muchísimo de menos, pero por poco tiempo… Y se volvieron a ir, esta vez con mis suegros a Salou. Y aunque me llaman y me cuentan lo bien que se lo pasan en la piscina, en la playa e incluso en Port Aventura, yo sigo echándolos de menos.

Faltan sus risas, sus gritos, los juguetes desordenados… Cuando están aquí estoy deseando tener tiempo libre, pero ahora que no están estoy que me subo por las paredes. No tengo ganas de hacer limpieza (aunque hay zonas de la casa que lo esperan), de salir a comprar o a pasear, o incluso de bajar a la piscina. ¿Qué me pasa? El año pasado los dejé una semana para irme con mi marido a Francia, y no los eché tanto de menos. Pero ahora es diferente, no estamos de vacaciones y la casa se me echa encima.

No sé estar ya sin mis niños. Siempre he dicho que mis hijos son lo mejor que me ha pasado en la vida. Que requieren mucho tiempo y esfuerzo, pero lo compensan con una simple sonrisa. Y ahora ya no sé cómo sería mi vida sin ellos. ¿Aburrida? Seguro que no, que tendría mi trabajo, más vida social, más intimidad con mi marido… pero seguro que vacía. Pero esa vida ya no existe, y ahora cuento los días para que este silencio tan ensordecedor desaparezca.

No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos.
Alberto Einstein (científico alemán)

Ya hace más de tres meses desde mi último post. No ha sido un parón premeditado, aunque ha resultado que lo necesitaba.

Siempre me falta tiempo para sentarme un rato tranquila en el ordenador, y cuando lo hago no siempre tengo ganas de escribir. Pero a esta circunstancia, ya habitual, se sumó que pasaba una situación personal bastante mala. Y claro, este siempre ha sido y siempre será un blog personal, que leen algunas personas allegadas. Aunque tenía muchas ganas de escribir mis problemas (más como terapia que otra cosa), no conocía las repercusiones que esto podría ocasionar, por lo que decidí no arriesgarme.

La tormenta ya ha pasado, aunque sigue lloviendo. Y para mi ha llegado la hora de retomar el hilo. No sé si lo conseguiré, pero aquí estoy de nuevo, contando los pocos minutos que quedan para celebrar que llega, un año más, mi cumpleaños.

Sabed que el hombre supera infinitamente al hombre.
Blaise Pascal (Científico, filósofo y escritor francés)

Cuando pienso que ya no puedo más, siempre sigo avanzando. Llevo unos días dándolo todo y más, con mil asuntos que atender y dejándome cosas por el camino.

El carnaval fue fantástico, nos lo pasamos genial todos, aunque este año no hubo premio. Quería esperarme a tener las fotos en el ordenador para escribir sobre ello, pero no doy abasto y las fotos de momento siguen en la tarjeta (snif, snif, sigo echando de menos a mi portátil). Fue agotador, y el día anterior habíamos tenido fiesta de cumpleaños, pero fue muy divertido. Y al día siguiente mi hijo jugó su primer partido de baloncesto… ¡aunque aún no sabe botar demasiado la pelota! Ha sido un fin de semana muy completo, agotador a nivel físico pero altamente gratificante.

Y esta semana voy liada intentando recuperar el orden en la casa y organizando la fiesta de cumpleaños de mi peque. ¡¡Mañana cumple 3 años!! No dejo de repetírmelo, porque aún no me lo creo. ¡Qué mayor! Parece que fue ayer cuando la acunaba en mis brazos después de darle el pecho, y no dejo de asombrarme del gran cambio que está dando estos últimos meses. Se ha hecho mayor: además de crecer un montón, se le nota mucho más independiente y cada día sabe más.

Pues hoy me he ido a comprar las cosas para la fiesta y algún regalo, mientras voy arrastrando el cansancio y ¡las agujetas! Madre mía, por si no tuviese bastante ahora me he dejado convencer para ir a hacer aeróbic con otras mamás en el cole. Después de años sin hacer ejercicio, fui a probar y acabé exhausta, pero sabiendo que volveré la semana que viene. Así que el “ya no puedo más” se ha quedado aparcado, porque al final, sí se puede.

La actividad es lo que hace feliz al hombre.
Johann Wolfgang Goethe (poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán)

El año nuevo ya ha gastado dos semanas, y todo ha vuelto a la normalidad. Nos hemos puesto las pilas y hemos comenzado a buen ritmo. Los niños han vuelto al cole y mi marido a su trabajo. Y yo a lo mío: venga a limpiar, a cocinar, a hacer la compra… ¡y a recoger las cosas de navidad!

Por si fuera poco mi niña ha empezado a quejarse del colegio. Sí quiere ir, pero una vez en la clase no quiere que yo me vaya… y cada mañana cuando la dejo es un suplicio. Y por la tarde volvemos a repetir. ¡Y luego sale tan feliz cuando la voy a recoger! Lo estoy pasando mal, porque además ha vuelto a hacerse pipi encima. Es algo que hace con alevosía y premeditación, lo cual parece increíble en una niña de dos (casi tres) años. Pero sí, es así. A media tarde, o por la noche, sin venir a cuento, tiene una gran fuga de pipi. Digamos que se lo hace a medias (porque luego la sientas en el inodoro y acaba de hacerlo), y sé que es una manera de llamar la atención. Pero me estoy volviendo loca…

Además, esta semana otra mamá me ha convencido para que llevemos los niños a baloncesto. Con lo cual me he pasado dos tardes fuera de casa, en un pabellón, con la pequeña dándome el disgusto del pipi. Y también hemos tenido un cumpleaños en una ludoteca, y la niña ha vuelto a mojarse los pantalones… menos mal que aquí sí que iba preparada y ya llevaba ropa extra por si acaso.

Ha sido una semana dura, de no parar ni el fin de semana. Y mañana otra vez es lunes… a ver cómo va.

Haz click aquí para subscribirte y recibir notificaciones en tu email.

Únete a otros 66 seguidores

Sígueme con Bloglovin

Follow on Bloglovin

Han emitido pseudópodos:

agosto 2017
L M X J V S D
« Abr    
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031