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carcassonne

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La magia del primer amor consiste en nuestra ignorancia de que pueda tener fin.
Benjamin Disraeli (político, escritor y aristócrata británico)

En mi caso, mi primer amor no tiene fin. Y espero que nunca lo tenga. Mi primer amor sigue conmigo a mi lado, y el pasado 28 de septiembre celebramos nuestro 11º aniversario de boda. El trabajo de mi marido no nos dejaba celebrarlo ese día, por lo que planeamos una escapada este fin de semana.

Nos hemos escapado a Francia (estoy enamorada de ese país), y hemos pasado un fin de semana tranquilo, desconectados de los niños y viendo nuevos paisajes. Lo he pasado bien, aunque tengo que decir que el fin de semana romántico que planeé se convirtió en una salida compartida con otra pareja; no era lo que tenía en mente pero también fuí yo la que insistió para tener compañía, una muy buena compañía.

Cuando pasas tantos años al lado de una persona todo se convierte en rutina. Cuesta mucho recuperar el espíritu que nos hizo enamorarnos, y con dos niños pequeños en casa se hace casi imposible. Pero es importante no olvidarse de tu pareja a pesar de la rutina, de las riñas, de todo eso que te va separando poco a poco. De vez en cuando hay que guardar un poco de tiempo para compartirlo con esa persona que te hacía temblar cuando te besaba. Descubrir que a pesar de los años sigue haciéndote temblar cuando te abraza fuerte y te dice que te quiere. Y eso es lo que hemos tratado de hacer con esta escapada, hacer que nuestro amor no tenga fin.

Amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad.
Gottfried Leibniz (filósofo, físico y matemático alemán)

Sé que tengo pendiente las crónicas de mi viaje por USA, pero me requiere un tiempo del que ahora mismo no dispongo. Ni siquiera he tenido tiempo para ordenar las fotos que hice… Además, tengo algo más importante de lo que escribir.

En estos días he vuelto a sentir mariposas en el estómago, como cuando tenía 15 años. No, no he conocido a nadie ni le estoy poniendo los cuernos a mi marido (ja, ja). Es que el sábado celebramos nuestro décimo aniversario de boda y mi marido me sorprendió con un regalo muy especial. Aunque este es un blog público, que lee (o por lo menos solía leer) gente que me conoce personalmente, a veces me arriesgo y abro un poco mi corazón en él, contando alguna intimidad. Y hoy va a ser una de esas veces

Diez años de casados dan para mucho. Muchas cosas buenas, pero también algunas malas. A pesar de nuestro viaje, mi marido y yo no estábamos precisamente acaramelados. Diversas circunstancias encadenadas se traducían en un ligero distanciamento y algunas malas caras. Eso me hizo desear que no llegase nuestro aniversario, no quería celebrarlo así. Pero a medida que se iba acercando la fecha, las cosas han ido mejorando. Una sonrisa, un gesto… y se nos olvidan los malos momentos. Yo ya le estaba preparando su regalo, algo material pero también un vídeo hecho con mucho cariño (que podéis ver aquí) por lo que me alegré de ver que a él también le parecía una fecha especial. Mi marido no es muy romántico (nunca lo ha sido) pero de vez en cuando me sorprende. Lo hizo hace poco con un simple comentario en el Facebook, que me dejó la boca abierta y me devolvió la ilusión. Y el remate ha sido este fin de semana, con una escapada sorpresa. El sábado, después de comer (él tuvo que trabajar por la mañana, aunque no le tocaba) salimos con el coche. Y entonces me contó la sorpresa: nos íbamos a Madrid, a ver El Rey León. ¡Madre mía!

Así que nos pasamos la tarde del sábado recorriendo los 600 km que hacían falta para llegar a la capital. Llegamos sobre las diez y media de la noche al hotel, y nuestra cena de aniversario fue una pizza… Estábamos agotados, pero felices. El domingo nos levantamos tarde, y fuimos a pasear por el centro: gran vía, puerta del sol, plaza mayor (sin “relaxing cup of café con leche”), recorriendo sin prisa calles con encanto. Teníamos reserva en el restaurante Botín, recomendación de mi cuñada, el restaurante más antiguo del mundo (según el Guiness) en el que doy fe que se come un cochinillo buenísimo. Y luego nos fuimos al teatro Lope de Vega, en el que pudimos disfrutar de ese gran espectáculo que es El Rey León. Salimos a las nueve, y a las diez abandonábamos la ciudad de Madrid. Una larga ruta hacia casa, intentando (yo) dormir algo y recogiendo a los niños dormidos que el lunes tocaba madrugar… ¡Y tanto que tocaba madrugar! Me acosté a las cinco de la madrugada y en un par de horas sonó el despertador. El lunes fuí agotada, pero no podía dejar de sonreír. Porque han vuelto, las mariposas en el estómago han vuelto, como cuando tenía 15 años y me enamoré por primera vez de él.

Viajar es imprescindible y la sed de viaje, un síntoma neto de inteligencia.
Enrique Jardiel Poncela (escritor español)

Muchas, muchísimas ganas teníamos de hacer este viaje a Estados Unidos. Pero es difícil reunir el dinero necesario (y suerte que podemos, con la que está cayendo) y los días necesarios para poder irnos. Además, hasta ahora dejar a los niños durante tanto tiempo era algo que no entraba en mis planes. Este año tocaba, por fin teníamos el dinero ahorrado, el calendario cuadrado y los niños eran lo suficientemente grandes para entenderlo. Y además este año celebraremos (en un par de semanas) nuestro décimo aniversario de boda.

El viaje nos lo queríamos montar a nuestra manera, nada de agencias ni de viajes guiados. Así que procedimos a buscar información y a realizar los trámites necesarios por internet. La idea era aterrizar en la costa este, alquilar un coche y atravesar el país hasta la costa oeste. Una simple idea… Lo principal fue tener la documentación en regla y también un buen seguro de viaje que incluyese cobertura médica. Nos fuimos con las maletas medio vacías, un vuelo de ida a Washington y un vuelo de vuelta desde Los Ángeles. Y aquí comenzó nuestra aventura.

Lo maravilloso de la infancia es que cualquier cosa es en ella una maravilla.
Gilbert Keith Chesterton (escritor británico)

Pues sí, este año sí que toca disfrutar de la Semana Santa. Los niños de vacaciones, y mi marido también, así que hemos aprovechado para irnos un par de días a la nieve. Llevábamos ya tiempo queriendo ir con los niños, pero por una cosa o por otra se ha ido retrasando. Y este año ha tocado, ¡y qué bien se lo han pasado! Un trineo, una rampa, un poco de nieve y a disfrutar. Lástima que se haya pasado tan rápido…

Nieve 2013 - 056

Y luego a casa, a estar unos días tranquilos, que también se agradece. También tenía visita en el médico para ir controlando la neumonía, que por suerte parece casi superada. Y además, a celebrar el sexto cumpleaños de mi niño. No me puedo creer que en unas horas estaremos felicitandolo. ¡6 años ya! Está hecho un pequeño hombrecito…

El amor es una tontería hecha por dos.
Napoleón (militar y gobernante francés)

Esta semana mi marido y yo hemos celebrado nuestro octavo aniversario de casados. ¡Cómo pasa el tiempo! Pues sí, ocho años ya, y los muchos que nos quedan por celebrar (o eso esperamos).

El año pasado hicimos una mini-escapada que nos hizo empezar a recuperarnos como pareja, después de casi cuatro años de dedicación exclusiva a nuestros niños. Y este año hemos repetido, aunque tengo que admitir que después de las vacaciones en los Alpes, me ha costado mucho más dejar a mis niños.

Pero después del spa y del viajecito por los Pirineos, llegamos ayer relajados y contentos, con energías renovadas para afrontar el curso escolar. Y el año que viene -si podemos- más.

  

  

Más fotos aquí:

http://www.facebook.com/media/set/?set=a.2372641200562.2140706.1386501868&l=a3a73cae1c&type=1

Todas las obras de la naturaleza deben ser tenidas por buenas.
Cicerón (Escritor, orador y político romano)

El viaje de ida se hizo demasiado largo, porque una vez en Francia nos vimos atrapados en varios atascos. Las autopistas estaban saturadas por coches franceses volviendo de vacaciones desde España. Pero por fin llegamos al destino y nos encontramos con unos apartamentos preciosos en medio de la montaña (podéis verlos aquí). Sí, estaba un poco perdido, pero no demasiado, y el apartamento que nos asignaron era genial. Y bien equipado, incluyendo una cocina con horno, vitrocerámica y lavavajillas. ¡Y teníamos wifi!

Tengo que aclarar que yo soy una enamorada de nuestro país vecino. Esta es la cuarta vez que visito Francia, y siempre quedo encantada. Además de los sitios preciosos que he visto, admiro el carácter y la personalidad de los franceses. Y cuando hemos tenido algún problema, siempre hemos encontrado a alguien dispuesto a echarnos una mano.

Nuestra estancia ha consistido en salir con el coche y recorrer todos los sitios que nos llamaban la atención. Eso ha significado hacer muchos kilómetros, y aunque terminábamos muy cansados, merecía la pena. Nos hemos recorrido los Alpes, incluyendo las carreteras por las que han pasado en el último tour de Francia, hemos cruzado a Italia, y también hicimos una visita a la ciudad de Ginebra, en Suiza.

Ha sido un gustazo porque aquello es precioso, grandes montañas, todo verde y lleno de flores, con agua por todos lados. ¡Y además con mi cámara nueva! No podía parar de hacer fotografías, con aquellos paisajes tan espectaculares. Lo único que no hemos podido disfrutar demasiado es la gastronomía, que el presupuesto no daba para más. Hemos disfrutado, hemos descansado y sobretodo hemos desconectado. Eso sí, lo mejor ha sido volver y abrazar a nuestros niños, que se lo han pasado en grande con sus abuelos y creo que casi no nos han echado de menos.

Un libro, como un viaje, se comienza con inquietud y se termina con melancolía.
José Vasconcelos (abogado, político, escritor, educador, funcionario público y filósofo mexicano)

Como os tenía prometido os voy a contar la historia de mis vacaciones. No lo he hecho antes porque estaba realizando un fotolibro con las fotografías tan espectaculares que he realizado en este viaje; y es que con la cámara me dieron un vale para un fotolibro y se caducaba ya…

Primero os voy a poner en situación. Este año mi marido había podido cogerse vacaciones a finales de julio, y él quería hacer un viaje sin los niños. Intentaba convencerme, pero yo no quería… y él me decía que lo necesitábamos como pareja. Como algo de razón tenía, porque no nos hemos separado de los niños en todos estos años, empezamos a mirar algo sencillo: coger el coche y hacer muchos kilómetros. Eso es lo que más nos gustaba cuando estábamos solos, y lo echábamos de menos. Pensábamos quedarnos en España, y él me propuso hacer ruta por la zona de la Ribera del Duero (que todavía no conocemos). Íbamos mirando posibles rutas y alojamientos, a la vez que intentábamos encontrar alguna oferta. Y buscando ofertas, en LetsBonus encontré una bastante buena… pero con otro destino. La oferta era para un apartamento para seis personas, con wifi y spa, en los Alpes Franceses. A él también le gustó y lo reservamos.

Hasta el último momento estuve intentando convencer a mi marido de llevarnos a los niños, porque había sitio de sobra y, además, el spa incluía una piscina cubierta climatizada; el único problema era el viaje demasiado largo para ellos. Pero al final nos fuimos los dos solitos, mientras a mis niños también los dejamos de vacaciones: en Salou con sus abuelos (mis suegros), con playa y piscina incluidas.

Así que nos fuimos para los Alpes, los dos solitos, para disfrutar de unos días juntos. ¿Y sabéis qué? Que aunque me ha costado mucho irme sin mis hijos, he descubierto que necesitaba de verdad este descanso, incluso más que mi marido. Y que los niños se lo han pasado genial con sus abuelos, que los han mimado todo lo que han podido. Nosotros también lo hemos pasado genial, pero eso os lo contaré en el próximo capítulo.

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